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Competencias

El estado plural no debería ser sólo una frase afortunada de ZP, presidente del gobierno común, frente a los que defienden el estado de siempre, agazapados en despachos y cenáculos madrileños (hay delegaciones periféricas) o a la vista en los centros de poder...

el 16 sep 2009 / 05:02 h.

El estado plural no debería ser sólo una frase afortunada de ZP, presidente del gobierno común, frente a los que defienden el estado de siempre, agazapados en despachos y cenáculos madrileños (hay delegaciones periféricas) o a la vista en los centros de poder, antes exclusivos, de la España imperial. El FROB parece un buen invento, al menos, para los que sin saber nada de la crisis financiera -como los economistas-, esperamos y no desesperamos de toda terapia tentativa de los gurús de las soluciones. Sin embargo, como suele ocurrir en los aledaños de la Castellana, otra vez nos la quieren meter. La Salgado debe conocer el reparto de competencias constitucional, luego sólo me cabe pensar que es que no le gusta. Así que debe estar muy incómoda en su puesto, aún celebrada por la coral centrípeta. La invasión de competencias en materia de cajas de ahorros no es algo tan simple como la anestesia andaluza, que no catalana, parece demostrar, de ahí que piense que haría mal el Gobierno en hacerse la muerta y no responder con los instrumentos a su disposición. El Estatuto es claro en afirmar la competencia exclusiva en materia de fusiones (Art. 73. vid 160); además, la mayoría de los expertos sitúan el estatuto dentro del bloque de la constitucionalidad y más arriba de una simple ley orgánica.

No basta con el respeto político ofrecido por ZP a Griñán, la cuestión está cargada de respeto jurídico e institucional. Es un vicio esto de la invasión. Jaleada por los contrarios -legítimos- a la Torre Pelli, la UNESCO pretender parar algo cuya responsabilidad reside en las instituciones democráticas -gobierna el pueblo y no los expertos-. Es una pena que la ONU sea incapaz de parar los desmanes totalitarios y militaristas por doquier y ni siquiera instaure una corte penal internacional y se dedique a invadir donde le dan jarilla. Con la misma aplicación (no había Junta entonces, ni ayuntamiento democrático pero sí rancios y colegio de arquitectos), podría haber parado el barrio de Los Remedios -premio mundial a la fealdad-, su torre y la calle Imagen, un poner.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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