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Competición no perdona ni una al Betis

La relación entre el Betis y los comités de la Federación no mejora ni con el descenso de categoría. Competición desoyó ayer todas las alegaciones verdiblancas y sancionó a Arzu y Carlos García y multó al club.

el 29 sep 2009 / 21:32 h.

Carlos García, expulsado el domingo y sancionado ayer, presiona a Tato.

Los comités de la Federación rechazaban casi todas las alegaciones y casi todos los recursos del Betis en Primera. En Segunda, la vida sigue igual. Competición desestimó ayer todas y cada una de las alegaciones al acta de Pino Zamorano, de modo que castigó a Arzu y Carlos García y multó al club.


Los servicios jurídicos del Betis creían que la historia sería diferente esta vez, que el Comité de Competición atendería a razones, que el vídeo sería una prueba concluyente y que sus alegaciones serían tenidas en cuenta. Los abogados consideraban que Arzu no hizo falta en la primera de sus amarillas, que Carlos García no golpeó a Toché y que los gritos contra el panameño Quintero fueron inmediatamente ahogados por casi toda la grada. Pero no hubo manera y esa relación Betis-comités parece condenada al fracaso. El de Competición, el primero en pronunciarse sobre los hechos del Betis-Cartagena, hizo más caso al árbitro que al club y el resultado es irrefutable, que no irrecurrible: un partido de sanción para Arzu "por doble amonestación y consiguiente expulsión, ambas por juego peligroso", un partido de sanción también para Carlos García "por producirse de manera violenta con otro futbolista" y 6.001 euros de multa para el Betis por el "uh, uh, uh" contra Quintero. Cómo no será la falta de sintonía que el comité tampoco atendió la reclamación por la amarilla de Damiá.


Competición, como hace siempre, aporta los fundamentos jurídicos de sus decisiones. En el caso de Arzu, el Betis niega que el jugador impactase con una mano en la cabeza del rival, como refleja el acta. Esta es la respuesta del comité: "Como en muchas ocasiones ha señalado este órgano, las actas no son relatos periodísticos o históricos y por consiguiente el detalle y matices de las mismas son los convenientes para la función disciplinaria a la que sirven. A estos efectos, la descripción casa perfectamente con las imágenes y no se ha generado ninguna indefensión al equipo ni al jugador, que conocen perfectamente el lance y las razones por las que se les imputa una infracción". El Betis también protestó la segunda amarilla alegando que no había contacto entre Arzu y De Lucas: "Aparte de que este comité no comparte esa conclusión tras la reiterada práctica de la prueba videográfica, lo cierto es que tampoco es necesario como condición sine qua non para cometer la infracción, pues se puede provocar la caída del oponente al obligarle a alterar el normal transcurso de su carrera", replica Competición.

El caso de Carlos García es singular. Competición se queja de que "la distancia a la que están tomadas las imágenes remitidas a este comité [...] impide afirmar con la rotundidad necesaria la inexistencia del golpeo que motivó la expulsión". El comité, al menos, no entiende la falta como una agresión.

Y faltan los gritos racistas. La explicación federativa es algo enrevesada: "Sólo puede sancionarse por lo expresamente recogido en las propias alegaciones del Betis, dada la inexpresividad del acta para conocer lo acontecido. Tratándose de algo ‘muy marginal, casi anecdótico' y los demás elementos de juicio que recoge la alegación, se impone la sanción en el mínimo que permite la normativa aplicable". En otras palabras, que el relato del árbitro no vale de referencia y que el castigo es el mínimo posible gracias a los argumentos del Betis. Algo es algo. La entidad espera que Apelación, al que recurrirá todo, sea más benévolo .

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