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Con el cole en la cabeza

Olvídese de comprar el material escolar de última generación: los hijos valoran algo más. Y ese algo es, sobre todo, la amistad de sus compañeros de clase.

el 15 ago 2010 / 19:59 h.

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Comienza la cuenta atrás. Quedan 25 días para que los más pequeños de casa empiecen el curso académico, y 30 para que lo hagan ésas hormonas revueltas con piernecillas llamadas adolescentes. Comprar los libros de texto, los uniformes, las mochilas y el resto de material escolar que tantos dolores de cabeza provoca a los padres (por hacer malabares con el sueldo mensual, se entiende) supuso el año pasado, según la Confederación de Consumidores y Usuarios de España, un desembolso –con matrícula incluida– de 520 euros en colegios públicos, y de 850 y 1.200  en concertados y privados respectivamente. Gasto innecesario.

Una encuesta realizada por el Estudio Kandoo de Dodot, revela que el fenómeno al que asiste la sociedad escolar en los últimos años, ése de tener que equipar a los hijos cada curso con lo último de lo último de manera que sea el alumno más in de toda la clase, es tan superficial como excesivo. Hay datos que lo demuestran: “Al 74% de los niños lo que le hace más ilusión de la vuelta al cole es volver a ver a los amigos”. Si es padre o madre, ya pueden respirar aliviados, la amistad no cuesta ni un solo céntimo.

Desde el año pasado el reencuentro con los compañeros de clase tiene lugar cinco días antes de lo acostumbrado otros años. Si en 2008 los niños de Infantil y Primaria comenzaban el 15 de septiembre, ahora lo hacen el 10. Por su parte, los de Secundaria y Bachillerato han pasado del día 22 al 15. Los eternos veranos de la infancia que mantiene intactos en su memoria, se ven cada más reducidos: si usted hacía una media de 90 castillos de arena en tres meses, sus hijos apenas rozan los 30. Cuídese de respirar aliviado de nuevo, los que ahora no sobrepasan el metro veinte y tanto tiempo le roban de su oh! merecido descanso vacacional, pronto no cabrán por la puerta de la cocina y preferirán pasar sus horas con los amigos a pasarlo haciendo piruetas en el agua mientras gritan escandalosos en un esperanzado intento por llamar su atención bajo la sombrilla. Juan Mosse, psicólogo infantil, sostiene que “la vuelta al cole es igual de esperada por progenitores e hijos, pero es necesario que los niños vean que esas ganas que tienen sus padres responden a las mismas causas que las que tienen ellos”. Es decir, al reencuentro con los amigos.

Respire aliviado, eso sí, por tener en casa a la inocencia hecha vida, una que anda, corre, grita, se alegra, llora o se enfada movida por las pasiones más puras. Y no hay día que remueva más a un niño que la primera mañana de colegio: “El 76% de los menores españoles se muestra alegre en su primer día de cole, el 21% se muestra triste, y sólo un 3% enfadado”. Rece para que, llegado el momento, no le ocurra ninguna de las dos últimas opciones si no quiere pasarse una hora intentando consolar lo inconsolable. Si le ocurre, “no se altere, su caso no es el primero ni será el último”, advierte Juan, “si quiere a su hijo es normal que se preocupe, pero el primer día para un menor es un cóctel de sensaciones muy fuertes”. Y la encuesta hecha por Dodot refrenda lo dicho por el psicólogo infantil: “La principal preocupación de los padres cuando sus hijos van el cole por primera vez es que añoren a su familia y no se adapten”. Pero hay más preocupaciones, sobre todo en los que son primerizos: un 53% temen que su hijo haga daño a algún otro niño, un 44% que no coma bien y un 41% “que no sepa limpiarse solito en el baño”.

La aventura del primer día es algo familiar, todos los miembros del clan se implican del mismo modo, pese a que la encuesta citada asegura que es la madre la que acompaña al niño durante los primeros días en el 64% de los casos. Madre, padre o tío, qué más da, lo crucial según Juan es “que el niño se sienta acompañado en un día tan señalado”. Intente no perder la cabeza antes con las compras y piense en la palabra mágica –y gratis–: amigos.

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