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Con el futuro en las manos

Los primeros premios Hebe galardonan a siete jóvenes de Las Cabezas de San Juan por su implicación en la vida social y sus agallas para hacer frente a la tópica visión de la juventud

el 14 jun 2014 / 22:00 h.

Los galardonados, junto al alcalde, Francisco Toajas, y la concejal de Juventud, Margaret Guerrero. Foto: El Correo Los galardonados, junto al alcalde, Francisco Toajas, y la concejal de Juventud, Margaret Guerrero. Foto: El Correo Combatir la imagen equivocada de la juventud. Ese es el objetivo de los Premios Hebe. Lejos de hacer hincapié en una visión centrada en el ocio vicioso, la pereza o la falta de responsabilidad, el Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan quiso reconocer con este galardón el trabajo diario de siete jóvenes de la localidad que les ha permitido hacer frente a los estereotipos. Siete jóvenes que además de romper cualquier molde le han dado la espalda a la falta de expectativa y han tomado el camino de la esperanza para salir adelante. Jóvenes que ya han comenzado una carrera de fondo en la que la meta es tomar el relevo para construir un futuro, como ya hicieran sus padres y abuelos. Y es que como recordó la concejal de Juventud, Margaret Guerrero, durante la gala de entrega de los premios en el Teatro Municipal, «no hay futuro sin una juventud preparada y abierta a los cambios». Los primeros Premios Hebe cayeron en manos de siete jóvenes que a día de hoy son un referente para la próxima generación de Las Cabezas. Lo es Enrique Maestre en el campo de las artes. Este joven maestro y amante de la música vio ayer reconocida su labor como letrista de villancicos y de Carnaval, tarea que siempre ha compaginado con sus estudios y en la que encontraba su vía de escape. Mientras unos encontraban su salida en la guitarra, otros prefieren subirse en bici y pedalear por los senderos. Es el caso de Emilio Rioja, quien vio reconocida su carrera como ciclista con una de las estatuillas de la diosa Hebe. Aquello que un día comenzó como una afición compartida con su tío, a día de hoy es para Rioja una prueba de responsabilidad y esfuerzo. La valentía de emprender en los tiempos que corren también se premió. Aunque la coyuntura económica ponga muchas trabas para materializar los sueños e ideas, el empeño de Verónica Gálvez le ha permitido cumplir con uno de sus principales objetivos: abrir su propia clínica dental. Al igual que Gálvez persiguió su sueño, Antonio Jurado se ha labrado un futuro a base de dedicación y valentía a la hora de abrir nuevas puertas. De ahí que recibiera el Hebe por su rendimiento académico. Y aunque no pudo recogerlo en persona, porque como muchos españoles ha tenido que emigrar al extranjero para trabajar, las nuevas tecnologías permitieron a este joven estar en la sala a través de una llamada de Skype en la que animó a todos los estudiantes presentes de los distintos institutos de la localidad a salir de su tierra para conocer mundo y abrir la mente a otras posibilidades. Además del afán de superación en la trayectoria profesional o a nivel cultural o deportivo, la estatuilla de la diosa también recayó en las manos de jóvenes que no entienden el día a día sin ayudar a los demás. De hecho, la dedicación a otros jóvenes de la localidad desde la asociación Sildavia de Javier Rodríguez se vio ayer recompensada. Estudiante, trabajador y voluntario. Para Rodríguez, colaborar con la asociación ha sido una vía de escape pero también un lugar donde crecer rodeados de los que más lo necesitan. Otra de las iniciativas solidarias premiadas fue la de la Asociación Juvenil Recentia. Su presidenta, María Pulido fue la encargada de recoger el premio. Con poco tiempo de vida, esta asociación es ya un referente en materia de voluntariado, donde más de una decena de jóvenes trabaja de forma activa para promover una juventud sana. Pero, sin duda, uno de los momentos más emotivos fue cuando la joven cabeceña Nadia Román recogió su premio a la superación personal. Y es que con tan solo 20 años, Román sabe lo que es ganarle un pulso a la vida después de una grave enfermedad. Todos son jóvenes y todos estaban representados en la estatuilla que el artista local Luis Rodríguez había diseñado para la ocasión, y que representaba una diosa que sobre un pilar de ideas sumidas en el caos van perfilando un camino con el único fin de coronarse y conseguir sus metas, según el autor. Un sendero en el que el sistema educativo ha sido fundamental a la hora de desarrollar sus capacidades tanto personales como profesionales. Por ello, al recoger sus galardones todos hicieron hincapié en la necesidad de crecer en las aulas sin renunciar a la diversión sana y responsable. Porque, como dijo el alcalde, Francisco Toajas, con una juventud preparada y dispuesta «es mentira que no haya futuro».

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