Local

Con el NO8DO tatuado

El balance de los dos años de mandato, muy lejos del 60% de cumplimiento del que presume Zoido.

el 25 may 2013 / 22:32 h.

TAGS:

Por J. Rubio, I. Comesaña, L. Blanco y A. Luque zoido-balance-600 El alcalde, Juan Ignacio Zoido, hace balance en el ecuador de su mandato. Al cumplir un año de su mandato, Zoido pidió perdón a los sevillanos porque –se excusó– no pudo hacer más debido a la mala herencia recibida del bipartito PSOE-IU. En su segundo ejercicio, y quizás de cara también a los dos que le restan de legislatura en el Ayuntamiento de Sevilla, el primer edil lleva tatuado en la frente el muy hispalense emblema NO8DO para cargar sobre las espaldas de la Junta de Andalucía, de diferente color político, las culpas de que la ciudad no avance todo lo que debiera y proyectaban los populares. Porque el socialista Griñán NO-MADEJA-DO, pues, sostiene el regidor, bloquea los grandes proyectos que efectivamente harían de él un alcalde del empleo, tal y como prometió en campaña electoral. Lo cierto y verdad es que existe un abismo entre lo comprometido y lo realmente hecho y, como Rajoy, Zoido pide paciencia para que se haga realidad una cosecha para la que lleva un bienio preparando el terreno, primero limpiando y saneando el campo de Plaza Nueva, el ayuntamiento, y después sembrándolo para, en los dos años que restan para los siguientes comicios, recolectar. Pero quienes conocen la cosa agraria saben que el grano se puede quedar vano si la semilla y el laboreo no fueron correctos. Una cosecha baldía. Y la simiente hasta ahora lanzada a la tierra por el agricultor se ha limitado a enderezar las cuentas del Consistorio siguiendo a pie juntillas la besana marcada por el Gobierno central –todo para limitar el déficit y nada más que para limitar el déficit– y una estrategia de cositas pequeñas que tampoco dejan satisfechos a los vecinos –este periódico suma medio centenar de entrevistas a líderes vecinales y, salvo muy contadas excepciones, el disgusto es generalizado con un alcalde que, en tiempos de candidato, se pateaba las calles con su lema, marketing puro y duro, del valor de la micropolítica–. En el balance que emprende El Correo de Andalucía sobre el ecuador del mandato se aborda la gestión de Plaza Nueva por grandes áreas, con sus luces y sus sombras. Ni por asomo cabría hablar de un sesenta por ciento de las promesas cumplidas. Sí de proclamar un Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy, la imagen de una ciudad que duerme el día de la marmota porque para despertarla hay que tener dinero para los grandes proyectos, y sencillamente no lo hay –si bien el Ayuntamiento presume mucho de superávit en las empresas municipales– ni tampoco capacidad para endeudarse, a diferencia de los anteriores gobiernos, que tuvieron euros a espuertas y pudieron acometer los grandes proyectos que transformaron Sevilla. Una herencia de la que Zoido vive y, a la vez, con la que malvive debido a la hipoteca dejada. Pero en las finanzas habría que tener en cuenta las constantes advertencias del interventor municipal de que los números del Consistorio se enderezan cargándolos sobre los proveedores, a quines se tarda en pagar las facturas más que antes de diseñar el plan de ajuste que permitió recibir el préstamo del ICO para saldar deudas. Es más, la crisis conduce a que Zoido no cumpla su previsión de ingresos. Ninguna iniciativa en empleo más allá de los 46.000 puestos calculados si salen adelante todos los grandes proyectos de la ciudad –el dragado del río, la venta de la antigua comisaría de la Gavidia, complejo Altadis, etc.–, ante los que queda dicho el recurso al NO8DO de Griñán, a quien amenaza con los tribunales, tardanza al afrontar los desahucios, y no pocos digo que resultaron diegos, entre ellos con la torre Pelli y el Caixafórum. Como gran apuesta, los aparcamientos. Y su gran triunfo: ganar el pulso laboral en Lipasam y la paz ¿momentánea? en Tussam. Economía La austeridad económica es el principal argumento con el que Zoido saca pecho; en el balance de mitad de mandato presumió de haber bajado el sueldo a los altos cargos, aunque la medida se adoptara el primer año de gobierno y ya presumiera de ella entonces. Pero obvia Zoido que varios cargos de confianza superan el máximo que estableció el Gobierno de Mariano Rajoy. Los responsables de Fibes, Emasesa, Emvisesa y Urbanismo, y varios más están por encima de lo aconsejado. El alcalde se enorgullece de haber cuadrado las cuentas de las empresas municipales, aunque la deuda municipal con bancos y cajas aumentó hasta los 480 millones en 2012, el último ejercicio cerrado, un 6,2% más que el año anterior. Uno de los motivos fue acogerse al plan de pago a proveedores del Gobierno para abonar los 59 millones en facturas impagadas, por los que tuvo que suscribir el crédito del ICO. En teoría, tendría que haber dejado poco menos que a cero las deudas. Sin embargo, pocos meses después el PSOE alertaba de que 2012 se cerró con 118 millones sin pagar y el plazo de pago de facturas había aumentado a 83,5 días. Las cuentas sufren además una grave incoherencia: mientras se recorta por falta de dinero, Zoido tiene fondos ingresados en depósitos a plazo para lograr intereses. Y el apunte quizá más importante para el ciudadano: la subida de tasas municipales. Algunos ejemplos: En 2013 Emasesa subió sus tarifas un 1,9%, la zona azul un 3%, Tussam una media del 5% y las tasas de Deportes se incrementaron hasta un 7%. Turismo Quizá sea el turismo el área en la que más puntos heredados se anota Zoido: la atracción que suponen las setas de la Encarnación para los visitantes;las esperanzas puestas en el Museo de la Cerámica, los pantalanes del río o el Muelle de Nueva York hay que agradecérselos al anterior Gobierno municipal, aunque a Zoido le haya tocado “pagarlos”. Por no hablar de Fibes, cuyo auditorio dejó el anterior alcalde casi listo para inaugurar y comenzar a acoger congresos –y espectáculos, un valor en alza– de los que ya se puede presumir, aunque el último barómetro Exceltur ha desvelado que Sevilla sigue por detrás de ciudades más pequeñas. A la atracción del turismo de congresos se suman las rutas temáticas –de la naranja, del toro, la Sevilla Sefardí o la de Don Juan y Carmen– que el Consistorio ha puesto en marcha para integrar a la ciudad en distintos circuitos. El turismo de cruceros también avanza, con la llegada de barcos cada vez mayores y con más pasajeros. Más allá de estas rutas y propuestas de bajo presupuesto, los grandes proyectos que exigían inversión se han quedado estancados: los puntos de atención turística –al contrario, Diputación y Ayuntamiento han aunado la oficina de información para ahorrar–, el plan de promoción turística o la ampliación de la Feria, que prometía ser foco de atracción, deberán esperar a tiempos mejore. Capítulo aparte merece el aeropuerto de San Pablo, para el que el candidato Zoido auguraba más vuelos internacionales pese a no tener competencias. La realidad es que los viajeros han caído. Social Pese a sus críticas al plan de seguridad alimentaria de la Junta por promover la “caridad” y ser “tercermundista”, el PP municipal también presentó un plan de apoyo social dotado con 7 millones de euros y centrado en atender necesidades básicas con comedores sociales y acuerdos con ONG o fundaciones privadas, así como cheques de ayuda para pagar la luz o el agua, además de un programa de prestaciones complementarias. Nunca es suficiente, por eso las voces vecinales, sobre todo en barrios como Torreblanca, Amate o Polígono Sur, claman esperando aún el efecto Zoido y la oposición ataca cada vez que se gasta un euro en luces navideñas o adornos florales. Su flanco principal han sido los retrasos en el programa de empleo Redes, que se cortó durante meses porque no se convocó la segunda edición alegando que la Junta no aportaba su parte y negándose a adelantarla aunque finalmente tuvo que ceder. Hubo conflictos con las trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio para dependientes, donde de nuevo apeló a la deuda de la Junta y ante los despidos e impagos de la concesionaria se lavó las manos. El Consistorio debe también mantener los colegios aunque las grandes obras son de la Junta. Hay 4 millones presupuestados y se prevén unas 20 actuaciones pero cada vez que llueve los peritos no dan abasto, los padres denuncian retrasos en las obras y el pim pam pum provoca casos como el del colegio Santa Catalina, que tuvo que ser desalojado. Zoido presume los limpiadores se han salvado de los límites a la contratación pero cada semana saltan quejas por el estado de algunas instalaciones. Seguridad En Seguridad, Zoido prometió sumar más policías y erradicar gorrillas, prostitutas y botellonas. Dos años después no hay ni rastro de las 300 nuevas plazas prometidas, aunque la “herencia recibida” ha permitido disimularlo, porque estos días ingresará en el cuerpo el centenar de agentes de la última promoción que convocó la coalición PSOE-IU. Tampoco se ha vuelto a saber del grupo de antidisturbios que estaba “diseñado” hace un año; ni del equipo de reconstrucción de accidentes en 3D que se iba a adquirir, ni del aumento de las funciones de investigación de la Policía Local, promesa también heredada. Existe, en cambio, la percepción de que lo que ha aumentado son las multas, aunque se haya abierto expediente a dos policías que se hicieron una foto presumiendo de un fajo de sanciones puestas en la Feria. En el otro lado, Sevilla está muy lejos de poder presumir de no tener gorrillas, prostitutas o botellonas, pese a que se haya multado más a estos colectivos. En cuanto a Movilidad, Zoido ha cumplido su compromiso de eliminar el sentido único en Luis Montoto y ha mantenido los planes de aumentar la red de carriles bici que estaban en marcha, sin diseñar nuevos trayectos. También eliminó el Plan Centro y con él las restricciones de tráfico, aunque el plan de movilidad que debía sustituirlo nunca llegó; el Gobierno acabó diciendo que el plan era que no hubiera plan. Han aumentado las plazas de zona azul y las de aparcamiento, éstas a costa de carriles en zonas como la Cartuja y Pino Montano, pero no se ha logrado desbloquear la construcción de ninguno de los aparcamientos previstos. Barrios Los barrios son tal vez el terreno en el que más asoman las costuras de la política de Zoido, porque no lograr en dos años que Ikea abra una tienda o que alguien se interese por la Gavidia tiene un pase, pero mantener llenas de baches las calle que siendo candidato daba 15 días para arreglar... eso es más difícil de entender para unos vecinos que exigen más atención para sus barrios. Y aunque el balance contemple 11 millones invertidos en arreglos, los baches se están convirtiendo en seña de identidad sevillana a pesar de que la estructura municipal, con un delegado en exclusiva para cada distrito, auguraba mayores éxitos. En los logros, Zoido puede contar las obras de Regiones Devastadas que avanzan a buen ritmo, aunque en el otro lado de la balanza pesa el que en Los Pajaritos aún no se haya movido ni un papel. Afirma el alcalde que en las fiestas de barrio, como la Velá de Triana, se ha hecho más con menos dinero. Y que en los barrios se han multiplicado los talleres sin haber destinado más fondos a estas actividades. También han aumentado los sistemas de atención ciudadana, fundamentalmente el 010 –con 50 idiomas– y los trámites disponibles por internet. El balance publicado por el Ayuntamiento en cuanto a participación, sin embargo, es un cúmulo de cifras de las que no se puede concluir demasiado: un millón de “atenciones” al ciudadano, tres millones de “usos” en los centros cívicos o “coherencia en la organización” de los distritos no permiten saber si el vecino se ha visto mejor o peor atendido. Cultura La llegada a la alcaldía de Zoido vino marcada por una máxima: todo lo que hasta ahora haya funcionado en materia cultural iba a mantenerse. Y no sólo retiró, aplazó o condicionó las ayudas a salas de teatro, festivales y otras iniciativas de notable raigambre en la ciudad, sino que se sacó de la chistera iniciativas fuera de programa como el Museo del Mudéjar o la muy gravosa exposición de las Santas deZurbarán. Mientras proyectos efectivamente anunciados, como el de la Plaza de las Artes, languidecen en algún cajón, Zoido se desentendió limpiamente de su promesa de dar una solución a la Colección Bellver, que debería ser motivo de sonrojo por igual, desde hace años, para socialistas y populares. También prometió mediar con el Gobierno Central sobre el Museo de Bellas Artes, sin que hasta la fecha conozcamos los frutos de esa intervención. Asimismo, iba a devolver el apoyo al Maestranza que el PSOE había escatimado, así como a reducir altos cargos: cayó Antonio Álamo del Lope de Vega, y poco más. Aunque cabe calificar de acierto el fichaje de José Luis Cienfuegos para el Festival deCine Europeo, la merma económica que han sufrido la mayoría de los grandes acontecimientos del calendario cultural sevillano no ha venido compensada por una reacción política decidido, sino por esa suerte de ataraxia sobre la que el primer edil parece basar su estrategia. ¿El ejemplo más sangrante? La Bienal de Flamenco, una “prioridad” según él, que hoy luce descabezada y sin horizonte.

  • 1