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Con Europa no se juega

El sevillismo ha dejado bastante patente que esta competición es muy especial después de lo vivido años atrás.

el 20 sep 2013 / 01:08 h.

BirisLa otra crónica de este partido debe comenzar en Sevilla, no en Estoril. Desde la capital andaluza han partido hacia Portugal más de dos mil almas sevillistas cargadas de moral para animar al Sevilla en su retorno a Europa. La ilusión del sevillismo es desorbitada en una competición que ha regalado mucha gloria en Nervión. Dos años sin ella han dejado un gran vacío en la familia blanca y el sevillismo no quiere dejar pasar la mínima oportunidad para estar de nuevo en Europa con los suyos. Ellos, todos aquellos que han sacado dinero de donde no hay y robándole horas al sueño para estar este viernes en sus puestos de trabajo son los verdaderos protagonistas del partido y así deben asumirlo tanto Unai Emery como los jugadores. José María del Nido, martillo pilón donde los haya con todos sus subordinados, ya se encargó personalmente de decirle a Emery que le ponga las pilas ya o ya a los jugadores, que con Europa no se juega, que esto es casi sagrado. Y los dos mil quinientos aficionados en Estoril le han dejado también bastante clarito que para el Sevilla la ahora denominada Europa League son palabras mayores.  Sin embargo, y a pesar de la victoria que al fin y al cabo es lo importante, la parroquia blanca no estaba del todo satisfecha con lo visto sobre el terreno de juego. El partido no fue brillante y al final pudo ocurrir de nuevo lo mismo que en Barcelona, un gol en los minutos de la prórroga que habría dado al traste con la ilusión del sevillismo, porque aunque el equipo tuviera muy buena pinta y durante la pretemporada la ilusión se desbordara, el caso es que aún no ha terminado de funcionar a pleno rendimiento y la paciencia no es infinita en ninguna afición del país. Es hora de seguir trabajando y probablemente los resultados llegarán porque los mimbres son buenos y algunos, muy muy buenos. Pero como dice Emery, lo único que toca es seguir entrenando para que los engranajes queden bien engrasados y las victorias comiencen a caer del lado sevillista. Esta es la única fórmula para que la afición también siga respondiendo de esta manera y quién sabe dentro de unos meses si los anoche presentes en el Antonio Coimbra fueron testigos directos de un nuevo sueño que otra vez, comenzó en Portugal.    

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