Cultura

Con la magia a cuestas

El carismático Juan Tamariz deleitará con su espectáculo al Teatro Quintero.

el 21 mar 2011 / 22:08 h.

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  • Actividad: Teatro
  • Fecha/Horario: 24 al 27 de marzo / 21 h.
  • Precio: 30€
  • Lugar: Teatro Quintero. C/ Cuna, 15.  
  • Teléfono: 954 500 292
  • Venta de entradas: Podrán adquirirse en la propia taquilla del teatro y a través del sistema de ServiCaixa

Juan Tamariz cautivó este lunes al gremio periodístico presente en el Teatro Quintero durante la presentación de su próximo espectáculo Magia Potagia. Junto a su mujer Consuelo Lorgia  en Magia con encanto, el considerado como mejor mago del mundo, acaparará el teatro del jueves 24 al domingo 27 de Marzo.

El mago
Cuando Jesús Quintero entra en juego, suelen romperse los cánones establecidos. Por ello,  la presentación de un espectáculo olvida la simple rueda de prensa para erigirse en sabroso aperitivo de la función. Las preguntas de Quintero actuaron como el preludio ideal para que Tamariz sacara a relucir el personaje que lleva dentro, ese que le ha llevado a recorrer el mundo entero. Este "andaluz de Madrid", tal como él se define, comparte cartel con su mujer Consuelo Lorgia. Así, la pareja trata de captar al público infantil por las mañanas y, ya de paso, fomentar la afición nocturna del mago. "A veces me acuesto temprano, a las siete y media de la mañana".

A las nueve de la noche, Tamariz saltará al escenario para crear el ilusionismo perfecto, donde no existe la búsqueda de  la llave que dé sentido al juego y la inocencia envuelve todo el recinto. "Saco a los niños de las corazas de los hombres, para que no busquen el secreto". Con pasión, trabajo e inspiración, trío fundamental en la magia a juicio del protagonista, Tamariz traerá su espectáculo a Sevilla, a caballo entre el humor y la magia, como demostró este lunes en una pincelada. Cuando todos sabíamos que iba a adivinar la carta, el mago consiguió sorprendernos y arrancar la carcajada, una vez que la sorpresa ya estaba comprometida por el común desenlace de estos juegos de manos.  

Confiesa que enloquece a los técnicos porque cada día reinventa la función, lo que invita a la repetición. "Sólo sigo un esquema que reproduzco según el día". En ello influye el carácter participativo que impime en la representación. "No quiero espectadores sentados, mirando y observando, quiero espectactores. Presume del "tono jazzístico de improvisación" en el que se mueve su obra aunque hay algo que debe estar planeado. “Al final los abofeteo a todos si no aplauden”. Es el resumen perfecto para esclarecer el perfil de este personaje singular.

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