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Con la victoria empiezan los problemas

Pasada una semana de la cita electoral, tanto los partidos como los analistas políticos han tenido tiempo más que suficiente para analizar detalladamente sus resultados, deducir conclusiones y formular proyectos de futuro.

el 15 sep 2009 / 01:53 h.

Pasada una semana de la cita electoral, tanto los partidos como los analistas políticos han tenido tiempo más que suficiente para analizar detalladamente sus resultados, deducir conclusiones y formular proyectos de futuro. Esta vez la victoria socialista y de ZP no ha sido fruto del azar ni consecuencia de acontecimientos extraordinarios, como ha pretendido la derecha en esta última legislatura. Al igual que el anterior, ha sido un triunfo legítimo, apoyado y respaldado por más de once millones de votos. Como toda confrontación electoral, el 9-M ha tenido también sus perdedores, sus víctimas. En primer lugar, los nacionalismos periféricos que todos juntos han perdido un 30% de sus votos y una cuarta parte de sus escaños, atribuyéndose tal resultado a la polarización producida en torno a los dos partidos de ámbito nacional, PSOE y PP. Es muy significativa la victoria socialista en Cataluña y en el País Vasco, donde el PSE ha vuelto a ser la primera fuerza política, circunstancia ésta que no se producía desde 1993.

IU ha visto descender su representación al ínfimo nivel que el PCE obtuvo en 1982, cuando solamente Carrillo por Madrid y Pérez-Royo por Sevilla accedieron al Congreso. La Federación se ha visto afectada por sus crisis interna y por la proporcionalidad del sistema electoral y, sobre todo, por la necesidad, ampliamente sentida en toda la izquierda, de impedir el triunfo del PP como representante de una derecha extrema tanto política como mediática.

Por último, y a pesar de los buenos resultados obtenidos, en el seno del PP se ha iniciado un movimiento de renovación, cuyo alcance e intensidad habrá que valorar en base a su propia evolución interna que culminará en el ya anunciado Congreso de junio y especialmente a su actitud en el Parlamento y en los previsibles pactos sobre los grandes temas de Estado. Por algunos indicios parece que el "aznarismo" es ya historia y nuevamente se inicia la búsqueda del centro político, no siendo suficientes ya las meras declaraciones por muy reiterativas y solemnes que sean.

Y el PSOE, como triunfador, tiene ahora la responsabilidad de gobernar y como decía León Blum "con la victoria empiezan las dificultades" y la verdad que van a ser muchas e importantes. La recesión económica y la ralentización del sector inmobiliario van a exigir medidas que permitan paliar sus efectos y establecer las bases adecuadas que permitan desarrollar y profundizar las medidas sociales en beneficio "de los que no tienen de todo".

Pero además de la economía hay otros temas clave y de gran trascendencia en nuestra sociedad: terrorismo, organización territorial del Estado, Instituciones y Justicia, emigración? En todos ellos se impone la necesidad de pactar no sólo por las exigencias de la aritmética parlamentaria sino por el interés general. En mi opinión, es capital la recuperación de la autoridad moral y del prestigio de instituciones como el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, vitales en un Estado de Derecho y que en la última legislatura se han visto sometidas a una degradación debida a intereses puramente partidarios.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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