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'Con Musaví no cambiaría nada'

"En 1983 tuve que huir de Irán y pedir asilo en España. Prefiero no decir cómo escapé porque el régimen de Irán ha matado a más de 400 personas fuera del país. Musaví y Jomeini ilegalizaron todos los partidos y ejecutaron a miles de personas inocentes. 26 años después continúo amenazada".

el 16 sep 2009 / 04:54 h.

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"En 1983 tuve que huir de Irán y pedir asilo en España. Prefiero no decir cómo escapé porque el régimen de Irán ha matado a más de 400 personas fuera del país. Musaví y Jomeini ilegalizaron todos los partidos y ejecutaron a miles de personas inocentes. 26 años después continúo amenazada".

Quien se expresa con esta crudeza es la profesora de la UNED Nazanín Amirian. Con 23 años salió del país cuando Musaví -ahora líder de la oposición que ha tomado las calles tras el pucherazo electoral- era primer ministro. Y salió por la falta de libertades que el ahora aspirante a gobernar el país impuso en su día y, según ella, seguirá imponiendo. "Si él hubiera ganado las elecciones no cambiaría nada en Irán".

Y todo continuará de la misma manera porque el actual líder de la oposición suprimió, junto al ayatolá Jomeini todos los partidos tanto de derecha como de izquierda, las organizaciones gremiales y las estudiantiles. "Todo fuera de la ley con miles de ejecutados".

El origen de todo este caos que vive el país nace, según ella, en la revolución contra el último Sha de Persia y en la instauración de una república a la que "pusieron el apellido de islámica". "Es un ente extraño, una teocracia -gobierno de Dios- que no es república". Este gobierno del Todopoderoso se desarrolla en Irán a través de la figura del ayatolá.

"Una figura superior inventada por los chiítas que no existe en el Islam", puntualizó la profesora. Así, y gracias a la coletilla "islámica", el ayatolá tiene autoridad para absolutamente todo, incluso para vetar una decisión aprobada por el Parlamento elegido democráticamente. "Es más, le puedo decir que es una dictadura personal de un jefe de las fuerzas armadas. El responsable de las políticas de armamento nuclear es el ayatolá, muy por encima de Adhmadineyad". Tras la revolución, el error estuvo en la aplicación de unas normas de 1.400 años atrás justo en un momento en el que Irán era uno de los países más avanzados en lo que respecta a los derechos de igualdad que tantos gobiernos tratan de abanderar en la actualidad. Amirian recuerda que en 1964 ya había una mujer ministra en el país y que en 1975 se celebran bodas entre personas homosexuales. Ahora los gays son lapidados y 65 delitos están castigados con la pena de muerte.

La elección del ayatolá también es extremadamente compleja de comprender en un país en el que, se supone, el pueblo tiene capacidad de decisión. "Pues no. Al ayatolá lo designa un consejo de expertos, cuyos miembros son designados por el mismo Ayatolá. Alucinante". Así, los iraníes no "intervienen de ninguna manera" en las decisiones de un país que aún aplica la Ley del Talión pero que exculpa a los chiítas de mentir en nombre de la religión por un bien "supuestamente común".

Para ellos, los chiítas, el pueblo es un ente menor que no tiene capacidad para decidir por sí mismo. Por ello creen que tienen el derecho a tomar las decisiones en nombre de los demás. "Y mande el que mande en el Gobierno todos actuarán de la misma forma. Es una pelea por el poder entre clanes, todos tienen las mismas ideas. Si hubiera ganado Musaví no habría cambios en el país. El cambio sólo se vería en que el poder lo tendrá otra persona. Sin más".

Por otra parte, y mientras los partidarios de Musaví continúan las revueltas por el fraude electoral, el vicepresidente primero del país, Parviz Davudi, afirmó ayer que los países occidentales han decidido orquestar los disturbios pos electorales para "vengarse" del triunfo hace treinta años de la Revolución Islámica, que desalojó del poder al último Sha de Persia, el pro occidental Mohamad Reza Pahleví. "Las potencias que se quieren vengar de la República Islámica han invertido grandes capitales e incluso han creado una cadena de televisión para dirigir los recientes disturbios en Irán".

Según Davudi, los países occidentales no han sabido digerir "la lección de democracia" que ha dado el pueblo iraní con su participación masiva en las urnas. "Los países dominantes quieren una democracia débil y ahora plantean la falsa existencia de un fraude electoral para combatir esta democracia fundamentada en la religión. Se trata de un engaño enorme y astuto", apostilló el vicepresidente primero.

Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, volvió ayer a atacar a su colega estadounidense, Barack Obama, y le advirtió de que su postura respecto a las controvertidas elecciones en Irán cuestiona la veracidad de sus intenciones de cambio. Según Ahmadineyad, las últimas palabras de Obama revelan cual es cariz real de sus intenciones. "¿No decía que buscaba un cambio?", preguntó de forma retórica el presidente iraní. "Si continúa con esa actitud intervencionista, la nación iraní responderá con aplastamiento y rechazo total", amenazó.

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