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Con pegada demoledora

La pegada del Sevilla fue suficiente para contrarrestar sus errores defensivos y para sumar su primera victoria liguera, con un 4-3 ante un Sporting que no pudo sacar fruto de los tres goles que marcó en el Sánchez Pizjuán y que sigue con el casillero a cero en el reencuentro con la Primera División. Foto: J.M. Cabello.

el 15 sep 2009 / 11:46 h.

La pegada del Sevilla fue suficiente para contrarrestar sus errores defensivos y para sumar su primera victoria liguera, con un 4-3 ante un Sporting que no pudo sacar fruto de los tres goles que marcó en el Sánchez Pizjuán y que sigue con el casillero a cero en el reencuentro con la Primera División.

Los locales estuvieron con muchos altibajos y nunca tuvieron clara una victoria que el conjunto visitante soñó cuando se puso con el 0-2, pero la inocencia en algunos momentos le costó caro.

Manolo Jiménez optó de inicio por dejar en el banquillo al goleador del equipo, el brasileño Luis Fabiano, quien sólo se entrenó con el grupo en una ocasión tras regresar el viernes de sus compromisos internacionales.

Esto no fue impedimento para que los locales tomaran el mando y para que desde muy pronto pusieran en aprietos al meta sportinguista Sergio Sánchez.

El argentino Federico Fazio, que le quitó el puesto en el centro del campo al marfileño Ndri Romaric, y el central David Prieto no supieron superar a bocajarro al meta visitante en una misma jugada en la que Sergio Sánchez tapó bien los huecos.

La ofensiva de la formación andaluza de los comienzos se diluyó ante un rival, el de Manolo Preciado, que atacó con desparpajo cuando pudo y que por su banda izquierda creó peligro con Diego Castro.

Por ese costado, en dos jugadas casi calcadas y muy seguidas, las acciones de Diego Castro y la presencia del croata Bilic acabaron con sendos balones en el fondo de la meta de Andrés Palop, lo que dejó un sorprendente 0-2 a los veinte minutos.

No tardó el Sevilla en enmendar la situación con un gol del sustituto de Luis Fabiano, el uruguayo Ernesto Chevantón, y el 1-2 espoleó a su equipo, que acosó el área asturiana hasta que el delantero malí Frederic Kanouté empató y hasta que, sin casi tiempo para celebrarlo, el italiano Enzo Maresca, con un gran derechazo, le dio la vuelta al marcador antes del descanso.

La potencia atacante del Sevilla fue tan patente como su fragilidad defensiva, hasta el punto que un penalti del central francés Sebastien Squillaci sobre Carmelo sirvió para que Bilic pusiera el 3-3 en la prolongación de la primera parte.

En la segunda parte, Manolo Jiménez intentó corregir los problemas defensivos con la entrada del internacional Fernando Navarro y de Romaric, mientras que Manolo Preciado también quiso reforzar la retaguardia con la presencia de Iván Hernández.

Al Sevilla le costó encontrar las vías de penetración ante un adversario que concentró muchos hombre en las inmediaciones de su área y que buscó la contra para sorprender, pero la pegada de los hispalenses y sus recursos fueron suficientes para que Kanoute pusiera el 4-3 al cuarto de hora de la reanudación.

Con media hora por delante, el Sevilla buscó el quinto para dejar el partido prácticamente sentenciado, pero perdonó claras ocasiones y eso dejó el encuentro abierto para que el Sporting no perdiera la fe en conseguir una nueva igualada, aunque las fuerzas en los visitantes escasearon y no pudieron conseguir el objetivo.

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