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Con una genialidad de Pukki

La Segunda División es una categoría que solicita una respuesta firme de los aspirantes a eludir el descenso en los escenarios especiales y ante los rivales más potentes.

el 15 sep 2009 / 16:15 h.

La Segunda División es una categoría que solicita una respuesta firme de los aspirantes a eludir el descenso en los escenarios especiales y ante los rivales más potentes. El Sevilla Atlético de Fermín Galeote, un once sólido en el plano táctico y con gotas de talento en la medular, fue capaz de doblegar a la Real Sociedad en su primer test de urgencia.

De inicio, el preparador franjirrojo arriesgó con la suplencia de Pouga, un '9' de referencia en las acciones aéreas, y la titularidad del finlandés Teemu Pukki, a la postre un matiz decisivo. La verticalidad del mediapunta fue un motivo ciego para confiar en el triunfo desde los primeros compases. Cabral, un motor sin límite, opuso una resistencia continua a las piezas más creativas del cuadro de Lillo en la medular, Aranburu y Diego Rivas.

Los guipuzcoanos propusieron un combate cuerpo a cuerpo y el filial aceptó el reto. De la Bella se unió a las labores ofensivas en los primeros minutos, con un activo Marc Valiente buscando en diagonal a Perotti. Y Cordero, en un panorama congestionado, ofreció su talento al caboverdiano Cabral. Armenteros firmó el preámbulo del 1-0 con un disparo seco.

Sin embargo, fue el finlandés Pukki el elegido para multiplicar los quilates de un choque no apto para puristas. En una internada sin aparente peligro, el nórdico dirigió un impresionante disparo a la escuadra de Bravo. El gol concedió oxígeno a la pizarra de Galeote, que intensificó la presión para favorecer la posesión del esférico hasta el período de asueto.

En el segundo episodio, los visitantes buscaron con insistencia el empate, aunque Díaz de Cerio apenas conectó con Marcos, el sustituto de un aislado Sergio. Con el crono erigido en aliado, el filial replegó líneas y buscó el 2-0 a través de sus veloces interiores. Perotti y Fernando pudieron rubricar la sentencia, aunque el destino había escrito un final agónico para corazones débiles en Nervión.

La Real, en un ataque de orgullo, asedió con balones en largo la meta de Vargas, que neutralizó el peligro con relativa suficiencia. El 1-0 concede oxígeno al filial, adaptado a la Segunda y con madurez para creer en la hazaña.

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