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Concertación social

Durante la Transición, España vivió una situación de gran crisis económica. En un contexto político y social mucho más complejo e inestable que el actual, los Pactos de la Moncloa fueron el instrumento idóneo que permitió salir de la crisis y comenzar a crear un modelo económico diferente que ha propiciado treinta años...

el 16 sep 2009 / 04:32 h.

Durante la Transición, España vivió una situación de gran crisis económica. En un contexto político y social mucho más complejo e inestable que el actual, los Pactos de la Moncloa fueron el instrumento idóneo que permitió salir de la crisis y comenzar a crear un modelo económico diferente que ha propiciado treinta años (con algunos altibajos) de gran prosperidad en nuestro país; sin duda alguna, los mejores años de nuestra historia económica.

Los Pactos de la Moncloa se cerraron en un clima de consenso político y de responsabilidad por parte del Gobierno y de los diferentes grupos de la Oposición que los ciudadanos, hoy, echamos en falta. Ni a nivel estatal ni en el ámbito andaluz se vislumbra la posibilidad de alcanzar esos acuerdos. La irresponsabilidad de parte de la clase política, de aquéllos que piensan que "cuanto peor, mejor", merecerá el pago de una factura considerable en próximas citas electorales.

Mientras tanto, en estos días en los que el ya y el ahora se nos antojan adverbios imprescindibles de cara a la actuación de los poderes públicos para tomar medidas que nos permitan frenar esta caída libre, resulta alentadora la iniciativa del presidente Griñán de acordar una hoja de ruta para conseguir la concertación social con los responsables de las organizaciones sindicales y empresariales, y esperanzadora la positiva respuesta de éstas.

Las organizaciones sindicales y empresariales contribuyen no sólo a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios, sino que además extienden su ámbito de actuación a la consecución de la concertación a través del diálogo social reforzado. Así viene siendo desde los albores de nuestra democracia y de este modo se ha establecido en nuestro nuevo Estatuto de Autonomía, que señala como objetivo básico de la Comunidad Autónoma el diálogo y la concertación social, reconoce la función relevante que para ello cumplen las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Andalucía y establece como uno de los principios rectores de las políticas públicas el de la concertación con los agentes económicos y sociales.

El documento de partida sobre la concertación social presentado por Griñán pivota sobre dos grandes bloques de medidas: las urgentes, vinculadas a la reactivación económica, y las aún más imprescindibles, que ponen el acento en la necesaria modernización y cambio estructural de la economía andaluza.

Los agentes sociales, con su rápida y positiva disposición al acuerdo, demuestran, de este modo, estar a la altura de su función social en tiempos tan críticos como los actuales; mientras tanto, los partidos políticos continúan en su espiral de ensimismamiento, cada día más ajenos a las necesidades y prioridades de una sociedad que demanda acuerdos y acción común para salir de este atolladero.

Profesor de Derecho Constitucional

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