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Condena de 23 años para el funcionario que mató a su mujer

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 23 años de cárcel al funcionario de prisiones que mató a su esposa de 43 puñaladas y 14 golpes con una figura de bronce, en una sentencia que no acepta la atenuante de trastorno mental que alegó el acusado.

el 15 sep 2009 / 16:57 h.

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La Audiencia de Sevilla ha condenado a 23 años de cárcel al funcionario de prisiones que mató a su esposa de 43 puñaladas y 14 golpes con una figura de bronce, en una sentencia que no acepta la atenuante de trastorno mental que alegó el acusado.

La sentencia de la Sección Cuarta, que ayer se notificó a las partes, impone al acusado R.S.M., de 40 años, la máxima pena por un delito de asesinato. Sin embargo, no aprecia otro delito de violencia doméstica, que permitió al fiscal elevar su petición total de condena a 28 años, según explicaron a Efe fuentes del caso.

En el juicio, el procesado reconoció el crimen y expresó su arrepentimiento, pero alegó que en el momento de cometer el crimen se bloqueó y que oía unas voces interiores en las que el demonio le ordenaba matar a su esposa. El homicidio ocurrió en la madrugada del 4 de febrero de 2006 en el domicilio familiar de La Rinconada, cuando el acusado, según la Fiscalía, decidió acabar con su esposa M.A.R. "de forma premeditada, cobarde y brutal".

Para ello, según sostuvo la acusación, esperó a que su esposa y dos hijos de 6 y 2 años se quedasen dormidos, y trasladó "con sigilo" al niño que dormía con la madre a la habitación de su hermana. Entonces se colocó sobre su esposa, que dormía boca arriba, y le propinó numerosos golpes en la cabeza con una figura de bronce hasta que ésta se rompió, y entonces comenzó a apuñalarla en el pecho y abdomen con un cuchillo de cocina de 15 centímetros de hoja, hasta que también se partió.

A continuación, tomó otro cuchillo jamonero de 22 centímetros y le asestó el resto de puñaladas hasta que la mujer falleció desangrada por heridas en los pulmones, hígado, corazón, bazo y arterias.

La sentencia de la Audiencia considera que el acusado, que era funcionario de prisiones en la cárcel Sevilla-II, padecía cuando ocurrieron los hechos una sintomatología ansioso-depresiva leve, que, sin embargo no afectaba a su capacidad de saber lo que hacía.

Esta fue la línea mantenida por la Fiscalía y la acusación particular que ejercieron los familiares de la fallecida, aunque la defensa aportó un informe psiquiátrico según el cual el acusado es inimputable penalmente debido a la enfermedad mental que sufre.

La víctima, de 34 años, había solicitado el día anterior a su muerte una cita en el Instituto Andaluz de la Mujer y había decidido separarse, decisión que no fue aceptada por el acusado, según dijeron varios testigos en el juicio

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