Condenado a 15 años por lanzar cócteles molotov contra el cuartel de La Rinconada

Los hechos ocurrieron en 2012 tras lo que el condenado huyó en un coche hasta colisionar contra un vehículo de la Benemérita en un accidente en el que resultaron heridos dos agentes.

el 30 dic 2013 / 15:25 h.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 15 años de  internamiento en un centro psiquiátrico a un hombre con esquizofrenia  paranoide que lanzó siete cócteles 'molotov' contra el cuartel que  comparten la Policía Local y la Guardia Civil en la localidad de La  Rinconada, tras lo que huyó en un coche hasta colisionar contra un  vehículo de la Benemérita en un accidente en el que resultaron  heridos dos agentes. En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la  Sección Primera de la Audiencia Provincial condena al acusado a un  máximo de 15 años de internamiento en un centro psiquiátrico adecuado  al tratamiento de su enfermedad por tres delitos de incendio,  atentado y conducción temeraria y dos faltas de lesiones, no  condenándolo a pena de prisión al entender que en este caso concurre  la eximente de trastorno psíquico. Asimismo, el tribunal lo condena a pagar una indemnización de  1.400 euros al Ayuntamiento de La Rinconada por los desperfectos  causados en el cuartel; de 576,41 euros a la Consejería de Fomento  por los desperfectos en la señalización vial, y de un total de  2.112,22 euros a los dos agentes de la Guardia Civil por las lesiones  sufridas en el accidente provocado por el acusado. La Audiencia considera probado que los hechos tuvieron lugar sobre  las 21,30 horas del 15 de julio de 2012, cuando el condenado se  dirigió en un coche hasta el cuartel, tras lo que se bajó del  automóvil y sacó del maletero siete frascos que contenían gasolina y  trozos de tela a modo de mecha, a los que prendió fuego con  cerillas. Seguidamente, lanzó uno de los artefactos hacia el aparcamiento  donde se encontraban estacionados vehículos oficiales; otro que  alcanzó a la parte exterior de la valla perimetral que rodeaba el  recinto, y otros dos que impactaron en el lugar donde estaban  aparcados los coches privados de los agentes, según la sentencia  consultada por Europa Press. Además, y tras atar unas cuerdas a estos envases de cristal "para  lograr un mayor alcance y proyección", el acusado lanzó otros tres  artefactos contra las ventanas que comunicaban con el gimnasio de las  dependencias, en el que se encontraban practicando deporte algunos  funcionarios policiales. Todos los artilugios lanzados explotaron en los lugares donde  impactaron, ocasionando llamas que motivaron que saltara la alarma de  incendio y que acudieran los bomberos, siendo las llamas extinguidas  rápidamente gracias a la pronta intervención de varios agentes que  las sofocaron con ayuda de varios extintores. "ALOCADA" HUIDA A continuación, el acusado se montó en el coche e inició "una  alocada" huida por el pueblo en la que fue perseguido por varios  patrulleros tanto de la Policía Local como de la Guardia Civil, huida  en la que circuló a una gran velocidad y en varias ocasiones en  sentido contrario al de su marcha, obligando a los peatones a  alejarse y a otros vehículos a realizar "bruscas" maniobras evasivas  para evitar ser arrollados o colisionar con él. Tras ello, el acusado se incorporó a la carretera A-8002 "a gran  velocidad", realizando un cambio "brusco" de dirección al llegar a  una rotonda e invadiendo el sentido opuesto de la marcha, lo que  provocó su colisión contra un vehículo de la Guardia Civil que le  perseguía, impacto a consecuencia del cual resultaron heridos dos  agentes. Tras un "fuerte" forcejeo con los agentes, a los que dirigió  patadas y puñetazos, el acusado fue detenido, dice la Audiencia, que  considera probado que el procesado padece una esquizofrenia paranoide  de años de evolución, encontrándose en el momento de los hechos en  una fase de descompensación psicopatológica, teniendo por ello  anuladas sus facultades intelectuales y volitivas. "BOLAS DE FUEGO" Los agentes hallaron en el coche del imputado otros dos cócteles  'molotov', así como dos envases con seis litros de gasolina, cuerda,  trapos, tres cajas de cerillas, pasquines y carteles con frases  ofensivas contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Audiencia considera, tal y como reconoció el propio acusado,  que éste arrojó los artefactos contra el cuartel con la intención  "directa" de causar un incendio en el mismo y así vengarse de las  "graves" afrentas "que su dolencia le hace concebir contra las  fuerzas de seguridad", a quienes "responsabiliza de todos los males  que sufren tanto él --torturas o cáncer-- como su familia". "Sólo la providencia evitó" que las "bolas de fuego" impactaran  directamente contra el gimnasio donde se encontraban los agentes, a  lo que se suma "la rapidísima intervención" de los agentes que  apagaron las llamas con los extintores, impidiendo así "una reacción  en cadena de resultados desastrosos". En cuanto al trastorno psíquico del acusado, quien "carece de toda  conciencia de enfermedad", el tribunal dice que "el proceso de  demencia que se nos describe es progresivo e irreversible, y dado el  fondo de psicosis delirante de perjuicio, centrado además en las  Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, supone una evidente  peligrosidad, ya que puede deducirse de él un pronóstico de  comportamiento futuro con posible comisión de nuevos delitos". Por ello, lo condena a una medida de seguridad de internamiento en  un centro psiquiátrico adecuado al tratamiento de su enfermedad por  un tiempo máximo de 15 años.

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