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Condenado a 16 años de cárcel por violar a dos menores

Las agresiones sexuales fueron cometidas en colaboración con un menor de edad que ya ha sido condenado a ocho años de internamiento en un centro cerrado.

el 20 ene 2015 / 17:10 h.

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La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 16 años de  cárcel a un joven colombiano por violar a dos menores de 13 y 16 años  de edad, respectivamente, unas agresiones sexuales que fueron  cometidas en colaboración con un menor de edad que ya ha sido  condenado a ocho años de internamiento en un centro cerrado. La Sección Cuarta, en una sentencia a la que ha tenido acceso  Europa Press, condena a A.D.C. a tres años de prisión por un delito  de agresión sexual con penetración en grado de tentativa; a un año  por un delito de agresión sexual sin penetración, y a 12 años de  prisión como cooperador necesario de dos delitos consumados de  agresión sexual con penetración --cometidos por el menor--. Asimismo, el tribunal impone al acusado la medida de seguridad de  ocho años de libertad vigilada y lo condena a pagar una indemnización  de 6.000 euros a cada una de las víctimas, cantidad que ya ha sido  consignada por el imputado. La Audiencia considera probado que los hechos tuvieron lugar en  las primeras horas de la tarde del 23 de agosto de 2013, cuando el  acusado contactó con una de las menores, de 13 años, y le propuso  acudir con alguna amiga a una fiesta que se iba a celebrar en casa de  un tercero desconocido de ambos. La víctima aceptó esta invitación y acudió sobre las 17,00 horas a  la vivienda en compañía de una amiga, del procesado y del menor. Tras  pasar un rato oyendo música en una de las habitaciones, el menor y el  acusado se trasladaron hasta el salón del domicilio, donde se  quedaron los tres solos, según recoge la sentencia consultada por  Europa Press. En ese momento, tanto el menor como el imputado comenzaron a  tocarle los pechos y la zona genital por encima de la ropa, contacto  que la víctima no aceptó y tras el que intentó abandonar el salón,  momento en el que ambos la agarraron "violentamente" tapándole la  boca y llevándola hasta el cuarto de baño. SEGUNDA VIOLACION Una vez en el cuarto de baño, el menor violó a la menor mientras  el procesado, que había ayudado a desnudarla, se quedó agarrando la  puerta "para impedir que escapara". Una vez que el menor violó a la  chica, llamó al procesado para que entrara en el baño e hiciera lo  mismo con la menor, que a consecuencia de todo ello sufrió distintos  hematomas y un cuadro de estrés postraumático crónico que ha  precisado de atención psicológica para su tratamiento. Tras ello, abandonaron el piso y el menor concertó una cita con la  segunda víctima, de 16 años, desplazándose junto al acusado al Parque  Amate, donde el menor la convenció para que lo acompañase a su casa  "con el pretexto de que tenía que recoger algo". Una vez en el  domicilio, llegó el procesado y, aprovechando que la chica estaba en  el cuarto de baño, el menor "accedió de manera sorpresiva" al aseo,  abalanzándose sobre la víctima y agarrándola fuertemente al tiempo  que intentaba besarla y tocarle las nalgas. En ese momento, accedió al baño el acusado, "que simuló recriminar  al menor y que trataba de consolar" a la joven, "si bien cuando se  quedaron ambos solos también trató de besarla contra su voluntad, a  lo que se negaba la menor", tras lo que el imputado abrió de nuevo la  puerta y flanqueó el paso nuevamente al menor, tratando entre los dos  de vencer la resistencia de la víctima para desvestirla. CUADRO DE ESTRE POSTRAUMATICO CRONICO Así, "se emplearon con tanto violencia que la hicieron caer al  suelo", donde el menor la violó, tras lo que se fueron al dormitorio  y el acusado trató de penetrarla "sin que conste que lo lograra". A  consecuencia de estos hechos, la joven sufrió distintas erosiones y  hematomas y un cuadro de estrés postraumático crónico, cuya  sintomatología "interfiere en su esfera psicosocial, pues aunque no  le impide realizar sus actividades cotidianas sí que se lo limita de  manera severa". La Audiencia dice que el acusado, el día de los hechos, había  ingerido varias cervezas y había fumado algún cigarro de hachís o  marihuana, "sin que ello limitara ni redujera su capacidad para  entender lo reprochable de sus actos o para actuar conforme a esa  comprensión". El tribunal considera que la declaración prestada por la menor de  13 años en el juicio fue "completa y del todo verosímil,  esencialmente coincidente con lo mantenido desde la denuncia  inicial", frente a lo que el acusado "no opone sino su genérica y  formal alegación de que no ocurrieron así los hechos o que al menos  él no participó, pero no atina a explicar siquiera de forma  alternativa qué pudo ser lo que allí ocurriera que provocó ciertos  estigmas lesivos en la víctima así como un estado de shock". COHERENCIA DE LAS DECLARACIONES Respecto a la segunda víctima, la Audiencia dice que "no consta el  mínimo motivo para presumir que trate de perjudicar mendazmente a  quien reconoce era su amigo hasta que ocurrieron los hechos, el  menor, ni menos aún que se haya puesto de acuerdo con la otra víctima  con ese propósito, lo que no pasa de ser una especulación de la  defensa sin el mínimo respaldo probatorio". "Por el contrario, esta menor se mostró totalmente convincente en  su declaración" en el juicio, "manteniendo en todo momento la  coherencia de su relato", un testimonio que además también cuenta con  "relevantes" corroboraciones objetivas, dice la Audiencia, que  condena al acusado a un total de 16 años de cárcel.

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