Condenado a 16 años por violar, amenazar de muerte y golpear a su novia embarazada

El agresor, de Dos Hermanas, pensaba que ésta mantenía una relación sentimental con una amiga.

el 28 ene 2015 / 16:52 h.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 16 años y medio  de cárcel a un hombre acusado de violar, amenazar de muerte y golpear  con una porra de madera de 45 centímetros de longitud a su novia  embarazada en la localidad sevillana de Dos Hermanas al pensar que  ésta mantenía una relación sentimental con una amiga. La Sección Cuarta, en una sentencia a la que ha tenido acceso  Europa Press, condena a A.R.M. a 14 años de prisión por un delito de  violación; a un año por un delito de lesiones, y a otro año de cárcel  por un delito de amenazas, así como a cinco años de libertad vigilada  una vez salga de prisión y al pago de una indemnización de 15.500  euros. Los hechos tuvieron lugar sobre las 16.00 horas del 13 de febrero  de 2014, cuando, estando en compañía del acusado en la vivienda que  ambos compartían en la calle Clavel de Dos Hermanas, la víctima  --embarazada de cuatro meses y medio-- recibió una llamada de una  amiga o conocida que fue atendida por el imputado, "como tenía por  costumbre para filtrar y controlar las comunicaciones de su pareja". Al finalizar la conversación, el condenado "montó en cólera"  contra su novia, "a la que acusaba de haber mantenido una relación  homosexual con la mujer que había llamado", tachándola de "puta,  guarra y bollera" y propinándole dos bofetadas en la cara, tras lo  que se bajó los pantalones y le exigió que le hiciera una felación,  todo ello en presencia de un hijo que la víctima había tenido de una  relación anterior y que contaba con tres años. La afectada pidió entonces al acusado "que no montase semejante  escena" delante del niño, por lo que la llevó por la fuerza al cuarto  de baño, donde, obstruyendo la puerta para impedirle la salida,  volvió a golpearla con manos y pies en la cara y el cuerpo,  zarandeándola por el cabello hasta obligarla a arrodillarse y abrir  la boca, donde el acusado "le introdujo violentamente el pene",  llegando a eyacular. 'TE VOY A METER DOS PUÑALAS' "Tras la forzada felación", el procesado volvió a insistir en la  supuesta relación que la víctima había mantenido, sacando una pequeña  navaja que esgrimió hacia su novia al tiempo que le decía 'antes de  que llegue la noche te voy a dar la muerte, te voy a meter dos  puñalás, dime la verdad, que no me importa comerme 20 años de  cárcel', a lo que ella respondía que no le hiciera nada y que pensara  en el hijo común que llevaba en el vientre. El acusado le dijo entonces que "lo que ella tenía dentro no era  más que una 'manzanita' y que la tenía que matar", tras lo que salió  del cuarto de baño y regresó con una porra de madera "aparentemente  maciza" y de 4,5 centímetros de diámetro en su parte más gruesa con  la que golpeó "reiteradamente" en la espalda y el costado a la  afectada, que recibía los golpes mientras trataba de cubrirse el  abdomen para proteger su embarazo, "sin que por ello el procesado  cejara en su agresión mientras gritaba que no iba a tener compasión,  que a él le habían pegado muchos palos y que le daba igual que ella  sufriese". Seguidamente, el acusado sacó a su novia del cuarto de baño y la  llevó a la habitación del menor, donde continuó golpeándola con la  porra y le bajó las bragas con la intención de penetrarla, sin  conseguirlo porque la víctima se revolvía. Tras ello, volvió a  ponerla de rodillas por la fuerza y le introdujo nuevamente el pene  en la boca, hasta que por último volvió a emprenderla a golpes con  ella y le apretó "fuertemente" el cuello con las manos mientras "le  repetía su aviso de darle muerte antes de que acabara la noche". HUYO CON LA EXCUSA DE IR A COMPRARLE TABACO Cuando el imputado cesó en su agresión, la víctima consiguió salir  de la vivienda con la excusa de ir a comprarle tabaco, llamando por  teléfono a su madre y dirigiéndose ambas a denunciar lo ocurrido,  todo ello mientras el acusado trasladó al hijo de la mujer a casa de  la madre de ésta, donde fue detenido por la Policía. La Audiencia basa su sentencia en la declaración de la joven, de  27 años, la cual merece "pleno crédito" al ser "plenamente  convincente" y que cuenta con "importantes" corroboraciones objetivas  que "no se limitan a las agresiones físicas, sino que se extienden  también a la propia agresión sexual", pues la prueba biológica reveló  la presencia del perfil genético del acusado en prendas íntimas de  ella como unas mallas y unas bragas. "El solo hecho de que el ADN evidencie que el acusado estuvo en  contacto con esas prendas, y en especial con las bragas, pues la  huella genética se reveló en ellas en la zona de contacto genital, ya  indica una conducta de tipo sexual, siendo absurdo, por elementales  contradicciones de higiene, que, como aventura el acusado, esa huella  genética pudiera provenir de relaciones mantenidas en días  anteriores" que son negadas por la joven. Frente a ello, el acusado se limitó a admitir, "siempre de modo  reticente y a la defensiva, rozando en ocasiones lo despectivo, la  existencia de un incidente con su pareja en el que se habría limitado  a darle un par de bofetadas para tranquilizarla, negando la evidencia  de los múltiples estigmas lesivos que presentaba la denunciante, o  atribuyéndolos a una etiología autolesiva por completo inverosímil,  como inverosímiles son sus insinuaciones de implicación" de la joven  en actividades delictivas, "que, aún de ser reales, en nada  explicarían lo sucedido". La Audiencia considera además que, en este caso, la violación se  reputa especialmente vejatoria o degradante por ir acompañada de la  micción sobre la víctima.

  • 1