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Condenado a 18 años de cárcel el asesino del médico de Coria del Río

Un tribunal noruego condenó ayer a 18 años de prisión, por un delito de homicidio con premeditación, al asesino del médico de Coria del Río Joaquín Leal Bermúdez. Se dictó así sentencia ante un asesinato que tuvo lugar en Oslo (Noruega) en enero de 2007. Foto: J.M.Cabello.

el 15 sep 2009 / 15:35 h.

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Un tribunal noruego condenó ayer a 18 años de prisión, por un delito de homicidio con premeditación, al asesino del médico de Coria del Río Joaquín Leal Bermúdez. Se dictó así sentencia ante un asesinato que tuvo lugar en Oslo (Noruega) en enero de 2007.

La pena, denominada forvaring en noruego, es la más dura que es posible dictar en el sistema penal de este país y se aplica sólo en aquellos casos de especial gravedad y ante el peligro de una reincidencia en el delito. Con esas premisas sobre la mesa, el tribunal fija 18 años de cárcel para el asesino, de 39 años.

Una vez que finalice este periodo de tiempo, el tribunal puede dejar en libertad al condenado o establecer de forma indefinida penas adicionales de cinco años si considera que todavía constituye un peligro para la sociedad. Por tanto, la condena se puede convertir en la práctica en una cadena perpetua.

El médico, que llevaba unos años viviendo en Oslo, fue asesinado a garrotazos y patadas en su piso de esta ciudad el 16 de enero de 2007, aunque no fue hasta dos meses después cuando se localizó el cadáver, que se hallaba sepultado por la nieve en un bosque de Sørkedalen, al norte de la capital de Noruega.

Sin embargo, antes de localizar el cuerpo ya se había encontrado al responsable de lo ocurrido. Tan sólo dos días de la desaparición del médico, la policía detuvo a un individuo, que se hallaba cerca del municipio de Drammen, al sur de Oslo, cuando iba conduciendo por la autopista E-18 el coche del radiólogo, en el que se encontraron abundantes restos de sangre, al igual que en su piso.

Los análisis de ADN realizados posteriormente confirmaron que todos los restos de sangre que se encontraron en el vehículo pertenecían al médico, que residía en Noruega desde 2000 y que pasó seis años en Skien, una pequeña población al sur de Oslo, antes de mudarse a la capital del país, en noviembre de 2006, donde debía permanecer entre 11 y 12 meses para hacer una sustitución en el hospital de radiología de la ciudad. De todos modos, ya había estado antes en Oslo para un curso de especialización y había dejado una buena impresión, por lo que fue llamado en cuanto hubo una plaza libre.

Una vez localizado el cadáver, el reo confesó al poco tiempo el homicidio, aunque más tarde se retractó de sus declaraciones y hasta proclamó públicamente su inocencia.

Lúcido . Las conclusiones de los jueces ponen de manifiesto la existencia de un informe psiquiátrico que rechaza que se considere al condenado un enfermo mental o que sufrió un ataque psicótico durante el crimen.

Es más, los psiquiatras concluyeron que el criminal, que era amigo de la víctima, padecía una enfermedad de tipo esquizoide, aunque no un trastorno esquizofrénico que le llevara a actuar de esa manera. "Actuó con premeditación y fue todo el tiempo consciente de lo que hacía, incluso reflexionó sobre la conveniencia del crimen y cómo hacerlo", señala la sentencia.

Los jueces, sin embargo, lo absolvieron del delito de intento de violación, a diferencia de otras tres ocasiones anteriores en las que fue acusado de delitos por violencia sexual con mujeres. Por último, la sentencia obliga al condenado a abonar una indemnización a los familiares del radiólogo, residentes en Coria del Río, por valor de 420.000 coronas, lo que equivale a una cantidad aproximada de 51.000 euros.

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