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Condenado a 18 años de cárcel el hombre acusado de estrangular y matar a su mujer en El Cuervo

el 03 jun 2011 / 14:30 h.

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La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 18 años de  prisión y al pago de una indemnización de 40.000 euros al hombre,  identificado como Juan Manuel E.C., acusado de estrangular hasta dar  muerte a su esposa mientras ésta se encontraba durmiendo en el  dormitorio de la vivienda que ambos compartían en la localidad  sevillana de El Cuervo, según la sentencia a la que ha tenido acceso  Europa Press.  

Esta sentencia se produce después de que un jurado popular  declarase al imputado culpable de asesinar a su esposa, Josefa R.Z.,  pues los nueve miembros del jurado consideraron probado por  unanimidad que el procesado, entre las 2,00 y las 4,00 horas del 3 de  enero de 2010 y "con ánimo de acabar" con la vida de su esposa, "le  oprimió fuertemente el cuello con las manos, apretándole también la  mano contra la nariz y la boca para impedirle respirar", hasta  provocarle la muerte por asfixia.  

Según el jurado, el acusado "se aseguró la realización de su  propósito mortal y evitó cualquier posibilidad de defensa de su  esposa, al aprovecharse para estrangularla de la circunstancia de que  ésta se encontraba tendida en su cama, dormida o adormilada a esas  horas de la madrugada, lo que le impidió reaccionar cuando el acusado  se colocó a horcajadas sobre ella, inmovilizándola con su superior  corpulencia".  

El jurado también declaró probado que, tras estrangular a su  pareja sentimental, el imputado "telefoneó a la Policía Local de El  Cuervo, diciendo a los agentes 'algo grave ha pasado con mi mujer y  me vais a tener que detener', esperando a continuación la llegada de  la Policía a la puerta de su domicilio y conduciendo a los agentes  hasta el cuarto donde yacía la fallecida".  

EL ACUSADO CONFESO LOS HECHOS


En la sentencia, la Audiencia Provincial relata que, para declarar  probado que el imputado dio muerte a su esposa, el jurado "ha podido  valorar la confesión en juicio del propio acusado, corroborada  periféricamente por el testimonio de los agentes de la Policía Local  que acudieron de inmediato al domicilio familiar, encontrando en él  el cadáver de la víctima tendido en la cama, sin que en la vivienda  hubiera otra persona que el acusado".  

Asimismo, el fallo hace referencia al testimonio de los guardias  civiles que practicaron la inspección ocular del lugar de los hechos,  "sin hallar el menor signo de violencia o de resistencia de la  víctima", tras lo que también cita el informe de los médicos  forenses, "que confirma que la víctima murió por un mecanismo mixto  de estrangulamiento manual y obstrucción de los orificios  respiratorios y que la posición más probable en que sucedieron los  hechos es con la víctima tendida y el autor colocado sobre ella,  inmovilizándola con su cuerpo".  

Añade que los hechos descritos constituyen un delito de asesinato  alevoso, por cuanto el procesado "puso fin a mano airada a la vida de  otra persona, ejecutando consciente y voluntariamente su acción en  forma tendente a asegurarla sin riesgo alguno de defensa por parte de  la víctima". "La potencialidad letal de la acción es tan evidente y  elevada que, por sí sola, evidencia el dolo directo de causar con  ella la muerte", asevera.  

NO A LA EXIMENTE DE ALTERACION PSIQUICA

La Audiencia Provincial considera que no concurre en el acusado la  eximente incompleta de anomalía o alteración psíquica postulada por  la defensa del imputado, ya que, según el informe de los psiquiatras  del hospital psiquiátrico penitenciario, "ni existe evidencia alguna  de que el acusado padezca efectivamente un trastorno bipolar ni  ninguna otra patología psíquica relevante, ni consta que su estado  emocional estuviera especialmente alterado en la fecha de autos y en  las precedentes, ni hay constancia de que esa noche realizara una  ingesta excesiva de medicamentos psicotrópicos".

Añade el fallo que los efectos de lo que dice haber consumido no  guardan relación etiológica con la agresión mortal, "sino que más  bien le habrían sumido en un estado de intensa sedación o relajación,  incompatible con la acción realizada". Por ello, condena al acusado a  18 años de cárcel y al pago de 20.000 euros a cada uno de los dos  hijos de la pareja por un delito de asesinato con la agravante de  parentesco y la atenuante de confesión espontánea.  

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