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Condenado a 27 de años de cárcel por violar y matar a una anciana

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 27 años de cárcel al hombre de 47 años acusado de violar y asesinar a una anciana de 82 que lo había acogido en su casa de Dos Hermanas y le ha impuesto también una multa de 180 euros por robarle un cordón de oro, que luego vendió.

el 15 sep 2009 / 01:36 h.

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La Audiencia de Sevilla ha condenado a 27 años de cárcel al hombre de 47 años acusado de violar y asesinar a una anciana de 82 que lo había acogido en su casa de Dos Hermanas y le ha impuesto también una multa de 180 euros por robarle un cordón de oro, que luego vendió.

Fuentes del caso informaron a la agencia Efe de que la Sección Primera de la Audiencia considera demostrados los tres delitos con "indicios suficientes", ya que el acusado negó en el juicio haberlos cometido.

El procesado, J.C.C., ha sido condenado a 15 años de prisión por un delito de asesinato y a otros 12 años por agresión sexual a la anciana, con un posible síndrome de diógenes, que le había acogido en su vivienda ubicada en la ciudad nazarena junto a otros amigos del procesado.

Los jueces basan la condena en los restos de ADN del acusado hallados bajo una de las uñas de la víctima, en su huella encontrada en una botella de cerveza y en que al día siguiente vendió el cordón de oro por 10 euros, afirmando que era de su madre.

Además, los jueces destacan que varios testigos oyeron al procesado decir a una amiga suya que "habían matado a la anciana" antes de que la Policía tuviese la certeza de que había sido una muerte violenta.

La sentencia incluye también el pago de una indemnización de 30.000 euros a los herederos de la anciana, según añadieron estas fuentes.

El homicidio ocurrió en la vivienda de la mujer en Dos Hermanas el 3 de abril de 2007, en la que vivían el acusado y otros amigos suyos, aunque él aseguró que trabajaba para ella, ayudándola en las tareas domésticas y en su aseo personal.

La anciana, según el testimonio de un sobrino que era su familiar más próximo, sufría síndrome de diógenes, por lo que acumulaba trastos en su vivienda, bebía mucho y en unos cuantos días se gastaba o regalaba su pensión de 1.200 euros mensuales. Según relató durante el juicio, la casa en la que vivía su tía era de su propiedad y el corría con los gastos.

Según los testigos que declararon durante el juicio, la anciana sufrió palizas por parte de las personas a las que acogía, al menos una en el año 2002 y otra dos meses antes de su muerte.

En cuanto a su participación en la muerte de la anciana, J.C.C. defendió su inocencia durante el juicio y dijo que "nunca podría poner una mano encima a una anciana". Por su parte, en lo que a su relación con la fallecida se refiere, dijo que vivía con ella por mediación de una mujer, con la que mantenía una relación y que también tenía su domicilio en el de la anciana, además de otros indigentes a los que acogía. "Me quedaba con ella, la ayudaba y cuidaba porque tenía experiencia de mis padres", llegó a relatar durante el juicio.

J.C.C. negó también que hubiera mantenido relaciones sexuales con la víctima y que la agrediera con anterioridad a los hechos, como habían constatado algunos testigos y su propio sobrino, según los cuales la anciana presentó en varias ocasiones moratones en la cara aunque nunca desveló quien la golpeó.

El condenado, de profesión fontanero, reconoció en el juicio que "era adicto al alcohol", que algunas veces ingería "cocaína" y que incluso había intentado dejarlo.

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