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Condenado a 5 años y medio por intentar matar a un joven en una botellona

el 18 dic 2010 / 11:01 h.

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La Audiencia de Sevilla ha condenado a cinco años y medio de cárcel a un joven que apuñaló a otro, con intención de matarlo, porque alguien había tirado unos vasos sobre él en una botellona juvenil.

La agresión ocurrió sobre las 2.30 horas del 19 de julio de 2009, cuando el acusado O.P.S., de 22 años, se encontraba con sus amigos en la ribera del Guadalquivir, bajo la calle Betis de Sevilla, y sobre su grupo cayeron unos vasos.

Este acusado y su amigo J.L.D., de 19 años, subieron a la parte superior del paseo a los gritos de "Maricón, te voy a matar" y "Cuidado, que soy de las Tres Mil (Viviendas) y te voy a tener que pinchar", según la sentencia a la que ha tenido acceso Efe.

El acusado O.P.S. sacó una navaja de 8,5 centímetros de hoja y se encaró con un grupo de tres jóvenes, a uno de los cuales "golpeó en la cara y colocó la navaja en el cuello".

Luego los dos acusados se dirigieron hacia M.A.C.R. y, sin que mediara provocación, el procesado O.P.S. le dio un fuerte empujón, un golpe en la cabeza e intentó apuñalarle, lo que no consiguió al mediar un amigo de la víctima.

El acusado golpeó en la mandíbula, con la empuñadura de su navaja, al joven que había intentado defender a su amigo y a continuación alcanzó a M.A.C.R., que se alejaba del lugar, y le lanzó varias acometidas con la navaja hasta que consiguió alcanzarle en el costado izquierdo.

Mientras se producían los distintos momentos de esta agresión, el procesado J.D.L. "mantuvo una actitud agresiva hacia el grupo de la víctima", con lo que consiguió que ninguno de ellos pudiera auxiliar al apuñalado, precisan los jueces.

Por ello, la sentencia impone a este segundo procesado dos años de prisión como cómplice del intento de homicidio.

Como consecuencia de la agresión, la víctima estuvo tres días hospitalizado, desarrolló un neumotórax y tardó en curar 15 días, por lo que el fallo impone el pago de una indemnización de 4.108 euros.

Precisa la sentencia que la pandilla agredida pidió auxilio en la cercana Comisaría de Policía de la calle Betis, donde el herido fue atendido por un agente mientras un amigo suyo le taponaba la herida con su camisa.

Los acusados huyeron del lugar pero fueron detenidos en una batida por la calle Pureza, donde la Policía Nacional les incautó la navaja utilizada, que habían limpiado de sangre con la sudadera de una de las chicas que les acompañaban.

La condena incluye, junto a la pena de cárcel, una prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima durante seis años y medio, en una sentencia que precisa que la condena impuesta es la mínima legal al concurrir la atenuante de reparación del daño, pues el acusado ha depositado el dinero destinado a la indemnización.

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