Tres años de cárcel por intentar violar a su esposa en Alcalá

La Fiscalía le pedía 14 años de prisión en total por intento de violación y amenazas de muerte a su mujer.

el 30 abr 2014 / 16:03 h.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a tres años y  nueve meses de cárcel a un hombre acusado de intentar violar y  amenazar de muerte a su esposa en la localidad de Alcalá de Guadaíra,  hechos por los que la Fiscalía le pedía 14 años de prisión, según una  sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press. De este modo, la Sección Cuarta de la Audiencia condena a Manuel  M.I. a tres años de prisión por un delito intentado de violación y a  nueve meses de prisión por un delito de amenazas leves en la pareja,  aplicando en ambos casos la atenuante de dilaciones indebidas, así  como al pago de una indemnización de 7.350 euros a la víctima. El tribunal considera probado que, sobre las 20,30 horas del 12 de  mayo de 2009, el imputado llegó al domicilio familiar que compartía  con su todavía esposa, aunque la relación entre ambos "estaba rota" y  ya no hacían vida marital y dormían por separado. Así, el procesado sorprendió a la víctima en el cuarto de baño,  donde se encontraba semidesnuda, pues acababa de ducharse, y comenzó  a "besuquearla y manosearla" con intención de mantener relaciones  sexuales. No obstante, la mujer se negó a ello, por lo que el acusado la  arrastró hasta el dormitorio contiguo, la arrojó sobre la cama y se  lanzó sobre ella tratando de separarle por la fuerza las piernas, que  ella mantenía apretadas, y llegando a frotarle la vulva con la mano,  sin que conste que consiguiera introducirle el pene en la vagina. La víctima logró liberarse del "acoso" del procesado y salió  "precipitadamente" de su vivienda al patio comunal, tomando de camino  el teléfono inalámbrico de la casa, con el que pretendía llamar a su  hermana o a los padres del imputado a fin de que acudieran en su  auxilio. El imputado, no obstante, siguió a su mujer al patio y, en  presencia de las dos hijas menores del matrimonio, le arrebató el  teléfono mientras le decía "como llames a mis padres te mato", tras  lo que llegó la Policía, avisada por los vecinos, y detuvo al  acusado, que dijo a los agentes que "como tenga algún problema, a esa  le corto el cuello". "PATETICA ENDEBLEZ" DE LA VERSION DADA POR EL ACUSADO La Audiencia tiene en cuenta para considerar probados los hechos  la declaración de la mujer en el juicio, que "merece pleno crédito" y  resulta "firme, convincente y consistente" con sus declaraciones  anteriores, frente a lo cual la versión exculpatoria del acusado  "resulta de una patética endeblez". Así, el imputado dijo que fue la denunciante quien le provocó a  mantener relaciones sexuales, provocación que él rechazó, limitándose  a echarla a empujones de su dormitorio, un relato que, a juicio del  tribunal, "es manifiestamente incapaz de explicar la naturaleza y  localización de los estigmas lesivos" de la afectada y "la intensa  conmoción psíquica que esta presentaba inmediatamente después del  incidente". A ello se suma que "la tacha de que, con su denuncia, la esposa  trataba de obtener ventajas en el proceso de divorcio, no reviste un  análisis medianamente serio ni se compadece con la actitud de la  víctima tanto en el momento inmediato a los hechos como a lo largo  del proceso penal". No obstante, la Audiencia asevera que "existe un punto de no poca  importancia al que no puede extenderse el juicio positivo de  credibilidad que en general nos ha merecido el testimonio" de la  denunciante, como es si la mujer llegó a sufrir una penetración  vaginal efectiva, pues sobre el particular la versión de la afectada  "es extraordinariamente confusa y vacilante". Así, "da a veces la impresión de que la testigo declara, no tanto  lo que recuerda de sus percepciones en el momento de los hechos, como  lo que se ha convencido posteriormente que debió de ocurrir", por lo  que considera que se trata de un delito intentado y no consumado de  violación. DILACIONES INDEBIDAS El tribunal absuelve al acusado del delito de lesiones leves que  le imputaba la Fiscalía, ya que los resultados lesivos achacables al  intento de violación "no son sino una consecuencia inherente a la  violencia ejercida en el mismo". La Audiencia aplica al acusado la atenuante de dilaciones  indebidas porque, "de los 58 meses que ha durado la tramitación" del  caso hasta la sentencia, en una causa "sin complejidad alguna", 13  meses y medio "han sido de absoluta inactividad procesal y otros 19  se han consumido en diligencias innecesarias, fruto de errores de  tramitación o puramente burocráticas, sin contar la demora excesiva  en el señalamiento del juicio".

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