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Condenado por injurias Miguel Ángel Rodríguez

Llamó "nazi" en varias tertulias de televisión al excoordinador del servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés José Luis Montes.

el 25 abr 2011 / 18:33 h.

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El exportavoz del Gobierno del PP y periodista Miguel Ángel Rodríguez ha sido condenado por un delito continuado de injurias graves realizado con publicidad a pagar una multa de 30 euros diarios durante 11 meses por llamar "nazi" en varias tertulias de televisión al excoordinador del servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés José Luis Montes por su vinculación al caso de las supuestas sedaciones irregulares ocurridas en ese centro.

Además, en una sentencia del Juzgado Número 35 de Instrucción de Madrid, a la que ha tenido acceso Europa Press, el tribunal condena a Rodríguez a indemnizar al doctor Montes con la suma de 30.000 euros, y a TVE y Telecinco a pagar solidariamente esta suma, ya que cuando el antiguo portavoz del Gobierno llamó "nazi" al médico participaba en sendas tertulias de esas cadenas.

Concretamente, Rodríguez se refirió a Montes como un "nazi" hasta en cinco ocasiones durante su participación en enero de 2008 en el programa 59 Segundos de TVE y más tarde en febrero de ese mismo año volvió a hacerlo en La Noria de Telecinco después de que la justicia le hubieran absuelto de un posible delito por sedaciones irregulares en el servicio de urgencias del Hospital Severo Ocho que coordinaba.

Durante la vista oral, el ex portavoz del Gobierno afirmó que había empleado este término "en un sentido puramente descriptivo, para referirse al doctor Montes como una persona que da muerte a quienes por su estado de discapacidad, ancianidad o enfermedad, considera que no deben vivir". Sin embargo, el tribunal considera que "el uso del término nazi aporta algo más, que no pudo ser ignorado por el acusado; aporta una grave descalificación hacia la persona del querellante que no se ajusta a los hechos que en su día le fueron imputados".

En este sentido, el tribunal, señala que "la expresión formulada es inequívocamente injuriosa, porque supone la atribución al querellante de una actitud e intención en su descrédito" y considera que no se puede alegar la libertad de expresión o la trascendencia pública del debate, que "legitima la crítica y la discrepancia, pero no el insulto". Además, considera que la injuria es grave, ya que "la afirmación de que alguien es un genocida, un nazi, es un insulto grave".

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