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Condenados a entenderse

Dos piezas esenciales del engranaje turístico de Sevilla vuelven a andar a la greña. Taxistas y hoteleros no quieren ni sentarse, con el Ayuntamiento de árbitro, para poner fin a sus diferencias, que pueden causar un daño irreparable a un sector económico esencial para la ciudad y de paso perjudicar a sus propios intereses económicos.

el 14 sep 2009 / 20:52 h.

Dos piezas esenciales del engranaje turístico de Sevilla vuelven a andar a la greña. Taxistas y hoteleros no quieren ni sentarse, con el Ayuntamiento de árbitro, para poner fin a sus diferencias, que pueden causar un daño irreparable a un sector económico esencial para la ciudad y de paso perjudicar a sus propios intereses económicos. La disputa vuelve a centrarse en un problema que ya se repitió en el pasado. Los taxis pretenden que los hoteleros se hagan cargo de las carreras que los clientes de éstos les solicitan si finalmente el servicio no se realiza porque el peticionario no se encuentra en el lugar. La fórmula se denomina eufemísticamente pago de tributo (?). Los hoteleros alegan que no tienen porqué correr con el riesgo económico de una actividad con ánimo de lucro como el taxi. Como en todos los conflictos enconados ambas partes tienen su parte de razón. Lo que no se debe consentir en ningún caso es la extorsión, el chantaje o la amenaza por ninguna de las partes. La solución propuesta por el Ayuntamiento para que unos -los taxis- se comprometan a llegar a la mayor brevedad cuando se les llama y otros -los hoteles- abonen las carreras frustradas, debería ser estudiado por ambos. Porque están obligados a encontrar una solución para que los intereses de la ciudad no se vean perjudicados. Quizá si mirasen a otras ciudades españolas que compiten con Sevilla en materia turística comprobarían cómo este tipo de rifirrafes han quedado hace tiempo superados. Un buen servicio hotelero es clave esencial para dar respuesta a las necesidades turísticas. Y Sevilla está haciendo los deberes con nota en esta materia. La oferta hotelera ha mejorado mucho en los últimos años tanto en calidad como en cantidad. El gremio del taxi siempre será también parte esencial del turismo desde que el visitante pisa el aeropuerto o la estación ferroviaria. Pero Sevilla no puede arriesgar imagen e ingresos por un conflicto menor. Y el Ayuntamiento tiene la obligación de impedir que un problema tan vistoso se enquiste del todo.

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