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Condenados a ocho años de prisión unos padres por maltratar a su bebé con menos de un mes de vida

el 17 ene 2011 / 15:23 h.

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El Juzgado de lo Penal número 4 de Málaga ha condenado a unos  padres por haber maltratado a su bebé cuando tenía menos de un mes de  vida, imponiéndoles a cada uno una pena de cuatro años de prisión por  dos delitos de lesiones. Además, tendrán que indemnizar a la menor,  bajo tutela de la Junta de Andalucía, por las lesiones y graves  secuelas, aunque no se les ha retirado la patria potestad.

La niña nació en julio de 2007, según se declara probado, sin  incidencia alguna y los primeros 21 días, los procesados, que  residían en la localidad malagueña de Coín, tuvieron a la menor bajo  su custodia y cuidado, aunque a partir de agosto el bebé "fue objeto  de zarandeos y movimientos bruscos por parte de los acusados con  absoluto desprecio a la integridad física de su hija".

Esto motivó que el día 10 de dicho mes la niña fuera llevada al  Servicio de Urgencias del centro de salud de dicho municipio y luego  al hospital Materno Infantil, donde, según la sentencia, que no es  firme y a la que tuvo acceso Europa Press, ingresó con lesiones  consistentes en accidente cerebro vascular agudo con trombosis y  hemorragia intracraneal.

En ese momento, indica la resolución, ya se reflejó la sospecha de  maltrato. Posteriormente, en septiembre, siguiendo aún bajo cuidado  exclusivo de los padres, "los acusados retorcieron el brazo de la  lactante", provocándole una fractura del húmero, lo que motivó un  nuevo ingreso hospitalario. Descartadas otras causas, se diagnostica  el síndrome del niño sacudido, presentando la menor graves secuelas.

La sentencia precisa que la niña siempre fue exclusivamente  cuidada por los acusados y todos los menoscabos físicos que sufrió  tuvieron "un origen traumático", produciéndose cuando el bebé estaba  "con los acusados como cuidadores". Así, se concluye que tanto los  zarandeos como la torsión del brazo fueron realizados "por ambos  progenitores o por uno con la pasividad del otro".

La jueza ha tenido en cuenta las declaraciones de los médicos en  el juicio. Estos aseguraron que todas las lesiones fueron provocadas  y no tenían su origen en patologías previas, calificándolas de malos  tratos; de forma que despejaron dudas sobre la posibilidad de que la  hemorragia intracraneal de la menor fuera causada por otros aspectos  y descartaron que la fractura del brazo fuera accidental.

"El conjunto de lesiones, atendido el marco espacial, temporal y  persona de producción, permite identificar que el bebé fue sometido a  riesgos intolerables que se proyectaron en lesiones gravísimas que  racionalmente sólo pueden explicarse como consecuencia de una actitud  violenta por parte de los acusados", indica la jueza, quien coincide  con el fiscal en que existe prueba de cargo suficiente.

Se considera probado la autoría de los progenitores, al apuntar  que eran "las dos únicas personas con las que tenía contacto la menor  cuando se produjeron" y, aunque no se puede llegar a concretar si  fueron ambos o sólo uno, en cualquier caso se estima que "si alguno  no ejecutó los actos de manera activa ha de responder de los mismos  por omisión".

Así, se concluye que los acusados "la zarandearon aceptando y  conociendo el riesgo de producirle importantes lesiones como así  ocurrió" y se señala lo mismo respecto a la fractura. "No cabe duda  de que los progenitores contaban con suficientes elementos para  valorar que sus acciones introducían un altísimo riesgo de producción  de un gravísimo resultado que se produjo", se apunta.

Al mismo tiempo, se indica que no se puede entender que ignoraban  que estaban creando un riesgo o que creyeran que el resultado no se  produciría, aunque, "dadas las dificultades probatorias del presente  caso", la juzgadora señala que "no se puede afirmar que los  resultados lesivos hayan sido queridos directa y específicamente por  los autores".

Se añade que las lesiones que sufrió la niña "no pueden ocurrir de  manera fortuita" y se insiste en que "un bebé sano no es objeto tan  delicado que pueda romper sin saber cómo ni por qué". "Cuando ya se  habían producido las graves lesiones, a los responsables de su  custodia no les basta con decir que no saben nada", ha manifestado la  jueza en la sentencia.

No obstante, apunta que el que sean condenados "no nos debe llevar  a privar a éstos de la patria potestad de manera automática", como  pidió el fiscal, indicando que sería necesario en un proceso civil  determinar lo que sea más beneficioso para la menor, que está en un  centro de acogida de la capital, y en su caso acordar si procede  dicha medida.

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