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Condenan a cuatro guardias civiles por torturar a los etarras de la T-4

Para el juez es «incoherente» decir que los terroristas se lesionaron al huir.

el 30 dic 2010 / 20:36 h.

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Los etarras que atentaron contra la T-4 Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián.

La Audiencia de Guipúzcoa dictó ayer una sentencia histórica al condenar ayer por torturas a cuatro de los 15 guardias civiles que fueron juzgados en San Sebastián por torturar a Igor Portu y Mattin Sarasola, los etarras que volaron la T-4 de Barajas con una bomba que mató a dos ciudadanos ecuatorianos durante la tregua.

La sentencia indica que las coartadas de los cuatro guardias condenados, según las cuales los dos terroristas se lesionaron al ser reducidos cuando intentaban huir, constituyen una versión "completamente incoherente". "El intento de huida -explica el veredicto- se antoja inviable: Portu y Sarasola estaban rodeados de forma efectiva por al menos tres guardias civiles armados, más el resto de todo el operativo policial".

La sentencia emitida por la Sección Primera de la Audiencia guipuzcoana condena a un cabo a penas que suman cuatro años y medio de cárcel y a ocho días de localización permanente, como responsable de dos delitos de torturas graves y un delito y una falta de lesiones.

Asimismo, impone dos años y medio a otro de los agentes, y condena a dos años y ocho días de localización permanente a los dos restantes. El texto judicial también inhabilita profesionalmente al sargento por un periodo de hasta 16 años, y por ocho a los otros tres condenados.

El escrito judicial que, al igual que hizo la Fiscalía, sólo considera autores de torturas a cuatro de los procesados -todos ellos pertenecientes al Grupo de Acción Rápida (GAR)-, absuelve al resto de guardias, que habían sido acusados de torturas por la acusación particular que ejercían ambos etarras.
Los hechos enjuiciados ocurrieron la mañana del 6 de enero de 2008 cuando los dos terroristas, pertenecientes al comando Elurra, fueron sorprendidos por un control de la Guardia Civil cuando regresaban al casco urbano de Arrasate (Guipúzcoa), tras haber recogido dos revólveres y munición de un zulo.

La sentencia, de 91 páginas, explica que los terroristas fueron detenidos, esposados e introducidos en sendos todoterrenos del instituto armado, tras lo que los vehículos se dirigieron a una pista forestal situada en un barrio de Aramaio (Álava). Durante el trayecto, los acusados y otros, "cuya identidad no ha podido ser determinada", comenzaron a insultar y amenazar a los dos terroristas y "les comenzaron a golpear" con la mano y el puño en la cara y la cabeza.

Una vez en la pista forestal, los procesados bajaron del coche a Sarasola, "le colocaron una pistola en la sien", le dijeron que le iban a hacer "como a Mikel Zabalza" (que apareció ahogado en el río Bidasoa), lo tiraron "cuesta abajo" y, "cuando estaba en el suelo", le propinaron patadas en los costados y en las piernas, así como puñetazos por todo el cuerpo, "llegando a colocarle una bota del pie en la cabeza".De vuelta al todoterreno, los agentes le dieron "algún puñetazo en la cara" y patadas en el costado con "el único propósito de castigarle por su pertenencia a ETA".

Posteriormente, Igor Portu fue sacado del vehículo y trasladado junto a un río donde recibió golpes, entre ellos un puñetazo "de gran intensidad" en las costillas, tras lo que "le introdujeron la cabeza en el agua" en dos o tres ocasiones, mientras "le preguntaban si era de ETA" y le hacían "tragar agua". Luego, "le subieron monte arriba" mientras volvían a agredirle. A continuación, los etarras fueron conducidos al cuartel donostiarra de Intxaurrondo, recorrido durante el que recibieron "algún cachete".

A su regreso a San Sebastián, Sarasola fue reconocido por un forense y trasladado a Madrid, donde otro forense le apreció diversas lesiones, mientras que Portu fue derivado al Hospital Donostia, donde fue ingresado en la UCI en estado grave.

Buena noticia. Las reacciones a la condena no se hicieron esperar. La izquierda abertzale opinó que la condena a los cuatro guardias civiles por torturar a dos etarras, "viene a corroborar la utilización de la tortura por parte de las diferentes policías que operan en Euskal Herria". Por su parte, el Movimiento Pro Amnistía aseguró que la resolución judicial es una buena noticia, aunque consideró que se trata de una "excepción", ya que "no resulta habitual" que los tribunales condenen a "policías torturadores".

Aralar, por su parte, pidió que "no se indulte" a los cuatro guardias civiles e indicó que el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "debería pedir perdón porque ante la denuncia de torturas" de Portu y Sarasola "mostró su total apoyo a los guardias civiles acusados".

Por su parte, mandos de la Guardia Civil aclararon que las penas aplicadas a los cuatro agentes son las mínimas que se establecen por torturas y que los guardias se vieron obligados a ejercer la fuerza para evitar que los etarras huyesen.

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