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Confesiones entre amigos

El cardenal califica de “detestable” la pederastia y aboga por denunciar los casos.

el 09 jun 2011 / 21:42 h.

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El cardenal emérito, Carlos Amigo, y el autor del libro, Luis Esteban Larra, posan junto a algunos ejemplares.

"Aquí no hay materia reservada, tú pregunta lo que quieras y yo te respondo", le decía el cardenal Amigo al fraile y periodista Luis Larra, cuando ambos emprendieron los diálogos que han dado pie a la publicación del libro Un fraile vestido de cardenal.

Ayer se presentó en la sede de la Fundación Cruzcampo, en su regreso a Sevilla, ante un auditorio lleno y con la presencia de su sucesor, el arzobispo Juan José Asenjo ; la diputada y exalcaldesa de Sevilla Soledad Becerril, el presidente de la entidad, Julio Cuesta; y el subdirector de la editorial San Pablo, Pedro Miguel García, encargada de la edición y publicación del libro.

La obra de Larra, periodista y franciscano, no es una biografía al uso de Carlos Amigo Vallejo, es una conversación, un diálogo, en el que ambos reflexionan sobre temas que afectan actualmente a la sociedad española y a la Iglesia católica en particular. "Son charlas que hemos mantenido en torno a una mesa camilla", añadía Larra. Con la publicación, la mesa se ha hecho más grande pero menos íntima.

El autor comentó también que el cardenal ha dado en el libro su opinión sobre temas "candentes", pero en ningún momento revela secretos relativos a su participación en el cónclave que eligió como papa a Benedicto XVI o de las reuniones de la Conferencia Episcopal, de la que es secretario. "Aunque sí ha dejado perlas", anunció Larra, animando a los lectores a "abrir la caja y descubrirlas todas". Para picar la curiosidad de la audiencia, el fraile y periodista citó algunas de estas "perlas" que aparecen en el libro. Por ejemplo, en referencia a los casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica, Amigo Vallejo asegura: "Los abusos a menores son algo totalmente detestable, tenemos que colaborar con la justicia para que se respeten los derechos inquebrantables de las víctimas". O sobre la futura Ley de Libertad Religiosa: "Debe ser una ordenanza que dé libertad en vez de coartarla". También defiende el avance científico, aunque desde el prisma del incuestionable dogma católico: "La iglesia no debe temer a la ciencia, ya que vivir en la ignorancia es lo mismo que vivir en la oscuridad".

A juicio de Larra, "no estamos acostumbrados a que un cardenal nos hable de la Iglesia y la problemática humana, social, política, moral y ética, pero él se compromete, se moja y habla alto y claro". Por ejemplo, cita el autor, "se explaya mucho en política, tiene un concepto maravilloso de los políticos, aunque de vez en cuando critica los pactos entre los partidos al anteponer los intereses ideológicos al bien común, como en cambio sí hace la Iglesia". También habla de la eutanasia, la Ley de Memoria Histórica o la materia de Educación para la Ciudadanía, y "lo hace con cierta libertad franciscana que la da un aire de más apertura".

La sensación que trasmite el cardenal en el libro es la de un hombre sencillo, de fe inquebrantable y preocupado por servir a su comunidad. Se pueden encontrar también pasajes referentes a los diferentes destinos del cardenal Amigo, desde su niñez a su labor en Tetuán, en Roma, Galicia o Sevilla. "Llegó como un periodista agresivo y acabó convirtiéndose en un hermano", así valoró Amigo las conversaciones con Larra, que tuvieron lugar entre mayo y diciembre del año pasado.

Al final de la presentación, la Fundación Cruzcampo, en la figura de su expresidente Carlos Piñar, hizo entrega al cardenal emérito de una réplica de la Cruz del Campo de plata. Un obsequio con el que la empresa cervecera entrega a sus empleados más distinguidos y ya jubilados.

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