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Congresos resueltos antes de votar

Los congresos del PP-A están resueltos antes de votar. Son una puesta en escena de las decisiones que ha tomado previamente el líder, Javier Arenas. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 18:47 h.

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Los congresos del PP-A están resueltos antes de votar. Son una puesta en escena de las decisiones que ha tomado previamente el líder, Javier Arenas. La primera ronda de los cónclaves provinciales se ha cerrado sin sorpresas. Sólo en Málaga trascendieron algunas críticas por la falta de democracia interna.

Como una película con un final previsible. Esa es la tónica de los congresos provinciales del PP, que han arrancado este fin de semana y que continuarán el siguiente. Ahí no hay hueco para la sorpresa. Los resultados no se sentencian en las votaciones, sino que forman parte de un guión perfectamente atado por el líder del partido en Andalucía, Javier Arenas, que controla personalmente y sin fisuras los poderes territoriales de la formación. Su habilidad es tal que en medio de la ofensiva de los críticos con Mariano Rajoy -capitaneados por Aznar y Esperanza Aguirre-, Arenas ha conseguido, por el momento, frenar en la comunidad las voces contrarias al líder nacional.

Con el mismo esquema del cónclave regional celebrado en septiembre, el presidente popular resuelve el reparto de cargos mucho antes de la celebración de los congresos. Y deja pocos descontentos o, al menos, nadie osa cuestionar las elecciones internas, ni siquiera aquéllos a los que Arenas ha apartado ahora, como el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y el hasta ayer presidente provincial en Málaga, Joaquín Ramírez.

La dirección regional y el propio líder recitan de memoria el argumento de la "unidad y cohesión". Dicen que en el PP no se dedican a pelearse entre ellos por los puestos -"como hacen en el PSOE"-, sino que guardan sus esfuerzos para solucionar problemas "reales". Pero lo cierto es que la tan proclamada democracia interna -los nuevos estatutos del PP ya contemplan la celebración de primarias si hay más de un candidato- queda supeditada a un principio más fuerte: la palabra de Arenas es ley en el PP-A.

Aunque no existe un movimiento crítico declarado, parece que las bases son las únicas molestas con el intervencionismo del presidente popular, pero sus denuncias muy pocas veces llegan a ver la luz. Sí han trascendido en el cónclave de Málaga, el más movido hasta ahora, donde los militantes intercambiaron octavillas y SMS denunciando la falta de democracia interna. Y es que después de que Ramírez anunciara orgulloso su revalidación del cargo, Arenas lo despachó in extremis y propuso a Elías Bendodo, sin tiempo suficiente para que sus detractores pudieran presentar una alternativa distinta.

En seis de las ocho provincias repetirán los máximos responsables. Ya han salido Sebastián Pérez, en Granada, José Enrique Fernández de Moya, en Jaén, y Gabriel Amat, en Almería. Las únicas caras nuevas son Bendodo, elegido el sábado presidente del PP en Málaga con el 95,6% de los votos, y Manuel Andrés González, alcalde de Lepe que, con toda probabilidad, vencerá el próximo fin de semana en Huelva, el único escenario donde hay dos listas.

Relevos. Estos últimos sustituirán a dos pesos pesados que han supuesto algún problema para Arenas. Por una parte, el alcalde onubense, Pedro Rodríguez, que no cuenta con demasiados apoyos en la provincia y al que se le ha resistido la conquista de la Diputación. Por otra, el polémico Ramírez, que ha cosechado tan buenos resultados electorales como enemistades dentro del partido. Eran sonadas sus disputas con el regidor de Málaga, Francisco de la Torre, y su mala relación con Celia Villalobos o Esperanza Oña.

Ambos han salido por la puerta sin quejarse. A cambio, le líder les ha encomendado una nueva función: al onubense, presidir el Comité de Estrategias y al malagueño, redactar un proyecto de ley para que la ciudad acoja sedes autonómicas, como la Consejería de Turismo. Ramírez aseguró a este periódico que se va porque no quiere ser la "larga sombra que mediatice el futuro". Dijo que se "exagera y tipifica" la idea de que hay varios bandos en la provincia y garantizó que los procesos internos son "limpios". Negó que los críticos encuentran obstáculos para presentar candidatura. "Ese es un planteamiento vago sobre las posibilidades reales que tienen hoy los militantes", añadió. Lo mismo opinó el alcalde de Palos, Carmelo Romero, que aspira a la presidencia del PP de Huelva. "A mí nadie me ha intentado callar", sentenció.

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