Economía

Conquistada la calidad, toca innovar

La agroalimentación andaluza desarrolla nuevos productos con vistas al exterior

el 27 sep 2009 / 19:35 h.

Ya está todo el pescado vendido. Andalucía Sabor, la gran gala internacional de los productos agroalimentarios de la tierra, cerró sus puertas tras tres días luciendo sellos de calidad, chapurreando el portugués, el francés y el alemán, entre otros idiomas, y buscando negocios para sus nuevas ideas.

Y es que la garantía de calidad y el valor de la tradición se han convertido en la principal y más usada estrategia para diferenciar los productos del campo andaluz. Sobre todo, porque ello es un factor determinante para llegar a las tiendas gourmet de los mercados extranjeros, la puerta de entrada para muchas empresas que quieren dar el salto al exterior y, de paso, una salida para compensar las pérdidas producidas por la crisis y mantener estables los beneficios.

Pero como la necesidad azuza el ingenio, la agroalimentación comienza a interesarse cada vez más por desarrollar nuevos productos con los que consolidar el mercado nacional y entrar con más seguridad en el internacional.

Así piensan los socios de La Chanca, pequeña empresa de Barbate consagrada a tres líneas de producción hermanadas, los ahumados, la semiconserva y la conserva. En su stand los envases son los de toda la vida y el discurso sobre las virtudes de lo que guardan similar al del resto: mucha calidad y muy artesanal, con mimo. Pero no se duermen en los laureles del tiempo. De hecho, el representante de la empresa en la feria, Antonio Gómez, asegura que cada vez es más necesario invertir en I+D. Así, destaca una nueva serie de productos que surge de envasar las recetas del pueblo, como el atún encebollado, aunque éstos "son sólo el principio".

En la misma línea, los 1.100 miembros de la cooperativa Centro Sur, amparada por el Consejo Regulador de la denominación específica Espárrago de Huétor-Tájar, han incluido entre sus espárragos frescos y envasados un novedoso catálogo de mermeladas de hortaliza, como la de calabaza. Éstas dan un paso más allá en su imagen y se presentan con líneas futuristas y acabados en acero mate. "Es un producto que encontrará gran acogida en el exterior, donde hay más cultura de productos parecidos", destaca el presidente de la cooperativa, Antonio Zamora.

Renovarse o morir. Incluso en los sectores que parecen tener menos margen de maniobra lo practican. Es el caso del famoso Consorcio de Jabugo, que si bien en la pata de jamón "esta todo hecho", han decidido aplicar el brain storming a otros productos. Así, el grupo está comercializando sus nuevos picos ibéricos, piezas de pequeño formato ideales para las tapas y el picoteo entre comidas, más propias del norte del país.

No sería extraño que en breve se vendan estos picos en países como Escandinavia. Así lo asegura Óscar Lerena, del departamento de Exportaciones, que considera que centrar esfuerzos en "crear mercados" así puede ser mucho más ventajoso "que entrar a toda costa en otros mejor valorados, como el estadounidense".

Lo cierto es que, aunque la exportación sea objeto de deseo en la mayoría de la agroalimentación, también entraña altos costes y, por ende, riesgos, de modo que una de las soluciones habituales pasa por adaptar la mercancía.

El caso del marisco es un claro ejemplo, según explica el director de Ventas de Mariscos Méndez, Antonio Salas. "Hemos creado varios productos precocinados, como las tortillas de camarones o las cigalas cocidas, con las que será más fácil elevar nuestra cuota de exportación, con el objetivo de duplicarla para el año que viene".

¿Y qué pasa con los productos estacionales típicamente españoles? Pues que se diversifican y extienden sus redes a países latinos con puntos culturales en común. Así, el comercial del grupo E. Moreno -donde se incluye Dulces Estepa-, Antonio Mertos, destaca que a la acogida de sus bombones y chocolates en países como Argentina o Chile amortigua los efectos contables de la bajada nacional de los lotes navideños.

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