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Constructores de esperanza

Podrían haber elegido cualquier destino para disfrutar de sus vacaciones. Sin embargo, siete sevillanos han decidido cambiar su tiempo de ocio por todo un ejemplo de solidaridad. Ellos junto con otras diez personas parten desde Barcelona hacia Palestina con el Comité Israelí Contra la Demolición de Casas.

el 15 sep 2009 / 07:53 h.

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Podrían haber elegido cualquier destino para disfrutar de sus vacaciones. Sin embargo, siete sevillanos han decidido cambiar su tiempo de ocio por todo un ejemplo de solidaridad. Ellos junto con otras diez personas parten desde Barcelona hacia Palestina con el Comité Israelí Contra la Demolición de Casas (ICAHD) para colaborar en un proyecto para volver a levantar la vivienda de una familia palestina, derrumbada por el ejército israelí.

Durante 15 días el grupo de 17 personas permanecerán en Anata para proporcionar un hogar a Nadir Elayyan y a su familia. Como muchos palestinos este padre de familia, de 37 años de edad, tuvo que ver cómo el ejército israelí derrumbaba su casa porque no tenía licencia para construirla, un problema habitual entre los que se ven obligados a vivir en las áreas palestinas de Jerusalén, pues les son denegadas por norma.

Nadir comenzó a construir su vivienda en el año 2003. Poco a poco la casa fue adquiriendo cuerpo y, cuando estaba a punto de finalizar el segundo piso, recibió una orden de demolición el 14 de abril de 2004. Cuatro semanas después, recibió una llamada de su vecino alertándole de que en la puerta de su casa había un buldozer dispuesto a echar abajo su hogar y todas sus ilusiones.

Cuando llegó, sólo quedaban piedras. La policía sólo supo contestarle que era porque no tenía permiso. "¡Cómo todos mis vecinos!", pensó él. Ahora Nadir, su esposa Fidaa -que está embarazada- y sus dos hijos Bissan y Mohammad -de tres y siete años- viven hacinados en la vivienda de su hermano y los cinco componentes de su familia. De momento la casa de su hermano no tiene orden de demolición, pero el dato de que el año pasado se dictaron 1.081 órdenes de derribo, no es muy tranquilizador.

La destrucción de su vivienda supuso para Nadir y los suyos una importante deuda y para colmo no tienen casa. Por este motivo, ha sido elegido por la asociación para convertirse en el objetivo del Campamento de verano de reconstrucción 2008.

Jaime es uno de los jóvenes que participará en el proyecto. Es la primera vez que viaja a Palestina, aunque "era algo que quería hacer desde hace mucho tiempo, y ahora puedo ir a aportar mi granito de arena". Él quería conocer de primera mano el conflicto árabe-israelí y criticó que "los gobiernos occidentales no hagan nada por parar este atropello". Jaime se enteró de este proyecto por otras personas que también viajan en el grupo y vio la oportunidad de "colaborar". De hecho está dispuesto a repetir si la experiencia es positiva.

El caso de Shadia es distinto. Ella es italopalestina y ha ido varias veces a Palestina. "Quería enterarme y ver por mis propios ojos lo que estaba pasando allí, porque los medios no dan una información muy clara". Pese a haber pisado suelo palestino es la primera vez que va con esta ONG y a colaborar con un proyecto de este tipo. "La primera vez que estuve allí me impresionó. Nada más llegar me revisaron todo cuanto llevaba", recuerda Shadia.

Ella dice que el interés y el querer conocer Palestina "me viene en la sangre", pues aunque perdió a su padre cuando sólo tenía ocho años, sabe que él tuvo que pasar por la amarga experiencia de vivir en un campo de refugiados. "Hasta que logró una beca y se pudo ir a estudiar a Italia", explica.

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