Local

Continuidad, incertidumbre y oportunidad

El nuevo gobierno andaluz genera esas tres percepciones. El ciudadano se ve concernido de diversas maneras en la etapa que comienza. Un primer plano de carácter general, relativo a lo que podríamos llamar el orden global de la política...

el 15 sep 2009 / 04:37 h.

El nuevo gobierno andaluz genera esas tres percepciones. El ciudadano se ve concernido de diversas maneras en la etapa que comienza. Un primer plano de carácter general, relativo a lo que podríamos llamar el orden global de la política, que se mide esencialmente, aunque no solo, según se corresponda con la opción votada, y satisfaga al votante en las líneas maestras de su ideología y su tendencia en las grandes políticas de Estado del que la Autonomía forma parte. Un segundo plano de carácter básico, que guarda relación con la satisfacción próxima y familiar en la gestión de las competencias de interés social que tradicionalmente, en un estado del bienestar como el nuestro, han tenido como primeras coordenadas el empleo, la salud y la educación, pero que ya nadie ignora solo son posibles mediante una economía solvente. Y otro tercero de carácter específico respecto al ámbito de actividad o interés de cada uno, donde se aquilatan las políticas sectoriales en las que se siente más implicado.

En mi caso, me concierne profesionalmente la crucial coyuntura presente de la educación superior, y el éxito en el imprescindible compromiso de la investigación con el dinamismo económico y social. Me apasionan las mutaciones culturales y el dinamismo patrimonial, con tantas opciones en Andalucía. Y tengo especial preocupación por que el foco puesto sobre la vivienda y la ordenación del territorio, llegándose a segregar una nueva consejería, se quiera interpretar desde lo problemático y conflictivo, cuando su deriva presente depende, mas allá de los esenciales aspectos económicos estructurales, de una responsabilidad histórica en la salvaguarda del interés general, la preservación de valores ambientales, paisajísticos y culturales, y la exigencia de arquitecturas e ingenierías innovadoras y de calidad, por ejemplo superando la vieja cantinela de explicar solo en términos cuantitativos y económicos las realizaciones en vivienda u obra pública.

La continuidad del ejecutivo andaluz responde tanto a las bondades de la acción de gobierno como lo defectuoso de sus alternativas. Pero no olvidemos ese aserto que dice que las elecciones se pierden, no se ganan. Es decir, que el partido gobernante podría dilapidar la confianza recibida. Tal cosa sucede con los excesos de confianza, cuando en la continuidad anidan mas las torpezas que los aciertos. Y sin duda, la mayor torpeza sería no avanzar sobre lo conseguido, no convirtiendo las incertidumbres en oportunidades.

Se dice que en los momentos de bonanza económica el dinamismo privado condiciona las responsabilidades públicas, y se produce más y mucho de lo mismo. Pero también que los momentos de crisis son etapas creativas, en las que tanto los servidores públicos como los emprendedores privados o los profesionales, deben saber apreciar, entre los pliegues del conocimiento y de la sensibilidad, semillas y brotes nuevos a los que dedicar la atención debida para que florezcan y den más y mejores frutos.

Catedrático de Arquitectura de la Hispalense

vpe@us.es

  • 1