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Contradicciones en el PP. Los efectos no deseados de la coincidencia electoral

Con razón Arenas no quería para nada la coincidencia de las elecciones autonómicas andaluzas con las generales. Aparte del lógico solapamiento e, incluso, la marginación que pueda sufrir el debate estrictamente andaluz a favor del nacional...

el 15 sep 2009 / 00:14 h.

Con razón Arenas no quería para nada la coincidencia de las elecciones autonómicas andaluzas con las generales. Aparte del lógico solapamiento e, incluso, la marginación que pueda sufrir el debate estrictamente andaluz a favor del nacional, se está produciendo otro efecto no deseado para los populares andaluces como es la continua y permanente interferencia que ejercen sus máximos dirigentes hacia la estrategia que aquí se llegaron a marcar en un momento dado. El camino a seguir pasaba por mantener la cara más amable posible de un PP que en esta Comunidad apuesta más que nadie por el centrismo con ribetes de andalucismo, si hiciera falta. Es la regla de oro del candidato popular convencido de que situando en estas coordenadas su propuesta tiene más posibilidades de responder certeramente a las verdaderas demandas de su electorado. En este sentido, hay que subrayar el esfuerzo que desde hace años viene realizando el mismo Arenas en conseguir, de una vez por todas, desproveer a su partido de las reminiscencias que le vinculan con la "caverna" antes que con las ansias de modernidad y progreso de esta tierra. Es consciente de que ésa es la única forma de presentarse con determinadas expectativas de éxito puesto que formulaciones anteriores han fracasado estrepitosamente.

La derecha que más se beneficia de los subsidios

A pesar de tener, por tanto, los objetivos lo suficientemente claros, lo cierto es que en el transitar, parece que eterno y permanente, hacia el centro que ejercita la derecha andaluza, tropieza, una y otra vez, con la dura realidad que les dibujan desde Madrid con determinadas apariciones que más que ayudar contribuyen a lastrar su mensaje. La aparición del fichaje estrella ,Manuel Pizarro hablando, de forma humillante para los que aquí vivimos, de la Andalucía subsidiada; las palabras de la que ya estaba de retirada, Soledad Becerril, suscribiendo totalmente esta apreciación, olvidando descaradamente que los de su clase son los que más se benefician de las subvenciones agrarias; la iniciativa de Esperanza Aguirre de crear un colegio público en Madrid con la enseñanza del catalán como principal lengua, mientras aquí arremetían contra Chaves por incluir esa lengua en la Escuela Oficial de Idiomas ; o la aparición de Arias Cañete dando cuenta de su particular visión de la Inmigración, ponen de manifiesto los inconvenientes a los que tiene hacer frente un Arenas empeñado en fijar un discurso moderado y atractivo para todos los andaluces.

Sólo nos falta la aparición de Mayor Oreja

Y sólo nos falta que se deje caer por aquí Mayor Oreja para explicarnos lo mal que lo estamos pasando en esta tierra, con falta de libertad y llena de caciques, tal y como lo afirmara la propia Aguirre. Claro que aquí este tipo de personajes, representantes de la derecha más recalcitrante, cuenta con dignos imitadores como es el caso de Esperanza Oña, quien se podría decir que goza de una extraña protección de su partido a pesar de estar a años luz del posicionamiento ideológico de sus principales dirigentes. De ahí que nos aventuremos a señalar que si Arenas no se desprende de estas excrecencias tendrá más difícil todavía conseguir su anhelado sueño de llegar a San Telmo, por eso se entiende ahora con mayor claridad que no quiera más coincidencia de elecciones.

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