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Local

Contrastes de Los Remedios

Es un barrio con fama de pijo y envejecido pero boutiques y joyerías se alternan con chinos y cervecerías baratas. Han caído clásicos y hay intentos que duran meses, pero resisten negocios muy dispares con clientela fija

el 22 dic 2013 / 23:30 h.

Es el distrito más pequeño, en número de habitantes. De hecho durante años formó tándem con Triana. Sus 25.122 vecinos cargan con el sambenito de vivir en un barrio urbanísticamente feo, un intento de ensanche nacido a la sombra de la Exposición Iberoamericana de 1929 que resultó víctima de la especulación inmobiliaria en décadas posteriores llenándose de bloques de pisos, sin apenas espacios libres y jardines, destinados a un público burgués. Por ese origen, Los Remedios es considerada una zona de alto poder adquisitivo –vulgo pija–, tópico al que contribuye que en su entorno haya tres clubes sociodeportivos o que apenas cuente con colegios públicos mientras cada año la demanda supera a la oferta en los concertados, la mayoría religiosos. Ello contrasta con otro de los tópicos que persigue al barrio: el de envejecido. Es cierto que tiene la mayor proporción de vecinos mayores de 65 años, el 24% de su población, pero los menores de 18 años suponen el 16,5%, una cifra similar a la de Nervión y mayor que en la Macarena, San Pablo y la vecina Triana. reportaje calle asuncionPero hay un tópico especialmente malicioso que acompaña a Los Remedios, el de barrio del avecrem, que alude a que la supuesta bonanza de sus habitantes es mera apariencia y no siempre real. Y lo cierto es que la explotación comercial del barrio no ayuda a despejar dudas, porque en sus principales arterias conviven boutiques y joyerías de lujo con franquicias de ropa con nombres tan explícitos como La Barata y cadenas de restauración que compiten por la caña más económica. El mismo contraste se da en el estado de sus vías. En las bocacalles de Asunción, Virgen de Luján o República Argentina se alternan coquetas vías peatonales con macetones y pequeñas tiendas de ropa infantil o decoración con otras cuyo asfaltado y limpieza deja mucho que desear, donde los establecimientos más comunes son colmados de toda la vida o bazares chinos. La clave, dicen unos y otros, es que en Los Remedios se mezcla la clientela fija del barrio con “mucha gente de paso” que acude a sus bancos, oficinas, consultas médicas y despachos de abogados. De ahí que empresas tan distintas como la boutique de regalos Bimba&Lola o la zapatería Persa y la tienda de ropa La Barata o la cervecería La Sureña se decantaran por instalar en Asunción su primer local en la capital. Y todos dicen que les va bien. Eso sí, son los que sobreviven. Por el camino se han quedado muchos que apenas aguantaron un año. La rotación en los locales es altísima y han caído hasta veteranos. 15359805“Llevamos cuatro años y tenemos una clientela fija, principalmente del barrio, también gente de fuera que viene a trabajar o a médicos. La crisis no la estamos notando”, explican las dependientas de Bimba&Lola, una marca de las hijas de Jesús Domínguez, hermano de Adolfo Domínguez, que también tiene boutique a pocos metros. La encargada de Persa –que lleva tres años en el barrio y acaba de abrir la segunda tienda de la ciudad en el Centro– coincide:“Nuestro público no busca precio sino calidad y comodidad del calzado. Viene mucha gente del Aljarafe y Nervión con el Metro”.  El tramo de Asunción más cercano a Plaza de Cuba parece tener un efecto arrastre. Boutiques como Belle Jour se trasladaron recientemente desde Virgen del Valle para ganar visibilidad. Pero incluso tiendas de ropa más asequible como Encuentro, que cambió de local hace unos meses dentro de la misma calle, asegura que ha incrementado las ventas un 70% con el cambio. “Aquí hay más tiendas y movimiento, vienen muchos turistas. También tenemos mucha clientela de gente que trabaja en las oficinas de la zona”, relata Myriam, la encargada. Sin embargo, tiendas de toda la vida también enfocadas a un público selecto, como Don Baño, reconocen que no están pasando por su mejor momento. “Llevamos aquí 31 años y ofrecíamos accesorios de calidad pero están cerrando muchos proveedores y las mismas clientas del barrio que antes se gastaban el dinero porque sabían que eran buenos, ahora lo miran más”, señala Rocío, hija del fundador de la empresa. Relata que llegaron a tener ocho empleados e incluso a plantearse “en los buenos tiempos” expandirse a barrios como Nervión. Pero “desde las obras para la peatonalización, no hemos levantado cabeza. Las obras nos mataron y luego vino la crisis, se ha juntado todo y están cerrando los de siempre. Vienen nuevos y no duran ni un año”. En las dos siguientes manzanas se mezclan cadenas como Springfield, Mango, Misako o Don Regalón con supermercados, tiendas de chinos y la decoración más lujosa, pero a partir del cruce con Virgen de la Victoria, se concentran los bares y cafeterías. La última incorporación, de hace días, es Burger King, que vuelve a Los Remedios más de veinte años después siendo, además, la hamburguesería número 20.000 de la multinacional en todo el mundo. “Creemos que va a funcionar porque hay mucho público familiar, con colegios cerca, tenemos reservas de cumpleaños desde antes de abrir”, explica Pedro Pérez, director de Operación y Desarrollo de Megafood, una compañía que ha firmado un contrato en exclusividad con la multinacional por el que en los próximos cinco años serán los únicos que podrán abrir hamburgueserías de la cadena en Andalucía, Extremadura y Canarias. La concentración de este tipo de negocios en este tramo ha hecho que otros, como Ibáñez, se trasladen a vías perpendiculares a la artería principal. “Nos pusieron al lado un chino de teléfonos y ahora el Burger King. No va con nuestra imagen”, relatan. En el local que durante años ocupara la mítica confitería Nova Roma, las señoras mayores del barrio –imagen de Los Remedios pudientes de antaño– que solían merendar en su salón de té han sido sustituidas por la joven clientela, con muchos “estudiantes y extranjeros” de 100 Montaditos y La Sureña, aunque “aquí viene del más pobre al más rico”, dice Eduardo, el encargado. También en lo que durante años fue la pastelería Ochoa, en Virgen de Luján, se alza desde febrero otra franquicia similar, Mercado La Provenzal, donde el público se compone más “de gente de paso que viene a hacer gestiones a los bancos y demás, porque es una zona de mucho tránsito, ven el cartel de la cerveza a 50 céntimos y entran”, explican. A pocos metros acaba de abrir su primer local en la ciudad Clarel, una cadena mezcla de droguería y parafarmacia perteneciente al grupo Dia. Curiosamente, la empresa ha apostado por barrios tan opuestos como Los Remedios, Rochelambert y Amate para su lanzamiento. En este caso ocupa el sitio de otro veterano desaparecido, una tienda de tapizado y decoración, y con cadenas como Aromas o Bodybell asentadas en el barrio aunque Verónica, su encargada, señala que “no competimos con ellos porque no tenemos productos de alta gama sino nuestra línea de cremas de marca blanca y apenas vendemos perfumes”.

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