Economía

Contsa animó a los inversores a ser socios tres meses antes de la crisis

La inmobiliaria Contsa llamó a mediados del año pasado a sus inversores para ofrecerles entrar como accionistas, convenciéndoles de que su inversión sería más rentable. Pero tres meses después dejó de pagar los beneficios "por falta de liquidez" y, al poco, anunció suspensión de pagos.

el 15 sep 2009 / 00:05 h.

La inmobiliaria Contsa llamó a mediados del año pasado a sus inversores para ofrecerles entrar como accionistas, convenciéndoles de que su inversión sería más rentable. Pero tres meses después dejó de pagar los beneficios "por falta de liquidez" y, al poco, anunció suspensión de pagos y congeló el dinero. La empresa estará bloqueada tres años y después se darán intereses más bajos.

Un grupo de pequeños inversores de Contsa, afines a la idea de mantener la confianza hasta la reunión con los propietarios del próximo 3 de marzo, no entendía ayer por qué si la crisis del ladrillo había noqueado a todo el sector inmobiliario, Contsa les llamó antes de verano del año pasado para ofrecerles que cambiaran su contrato de depositarios por un contrato de accionistas. La inmobiliaria les conminó a hacerse socios tres meses antes de dejar de pagar los beneficios a sus clientes alegando "falta de liquidez". "¿Por qué siguieron cogiendo nuestros ahorros hasta enero si ya no había liquidez en noviembre?" "¿Y por qué nos comprometieron como accionistas tres meses antes de decirnos que la empresa ya no daba más de sí?" "¿Eso no es estafa?", se preguntan estos accionistas, que siguen sin dar sus nombres.

Contsa tiene a 1.200 inversores y la mayoría quiere seguir confiando en la empresa. Entre los grandes accionistas están los que metieron un dinero que no han declarado a Hacienda y, según explicaron el martes, ésa es una de las razones por las que no quieren que ningún socio vaya a denunciar a los juzgados. Hasta ahora sólo uno lo ha hecho, y el resto le ha reprochado que una investigación judicial podría devaluar los activos de la empresa y hacerles perder dinero a todos.

Para otros inversores, la confianza resignada que el martes sellaron un centenar de clientes en la Plaza de España empieza a resquebrajarse. Algunos de ellos, que se conocieron en aquel encuentro, han empezado a reconstruir juntos los hechos y lo que la empresa les ha ido diciendo por separado hasta que decidió declarar la suspensión de pagos y poner sus cuentas en manos de un juez de lo Mercantil. "Llevábamos siempre nuestro dinero en mano y nos daban un pequeño recibo", cuentan. "En octubre nos dijeron que no podían pagar porque había una inspección de Hacienda. En noviembre, no había dinero".

Caja 'B'. Contsa convocó a sus clientes en reuniones separadas el 28, 29 y 30 de enero, en grupos de "80 personas, según la cantidad que invirtieron". Les dijo que no había dinero contante y que si les obligaban a devolver lo invertido, tendrían que declarar la suspensión de pagos. Entonces ya llevaban tres meses sin cobrar y les pedían otros tres meses más. "Quien no esté de acuerdo que denuncie. Ya sabe dónde están los juzgados. Pero que sepa que la caja B no está en España". Tres accionistas minoritarios atribuyen este comentario a uno de los máximos responsables de Contsa.

El presidente José Salas reconoció ayer que "no se podrá levantar la suspensión de pagos durante dos o tres años", un periodo en el que los ahorros de los inversores seguirán bloqueados. Después de eso, "habrá que cambiar los contratos con los clientes porque, con la crisis, no podremos seguir pagando los mismos intereses durante al menos dos años", dijo. "En el tema del ladrillo lo que hay es que vender. Puedo hacer un paquete del patrimonio y malvenderlo", apostilló, aunque aclaró que entonces sólo podría devolver el 25% a los inversores, cuando ellos esperan el 100%.

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