Economía

Contsa colapsa el juzgado con 260 demandas para detener su liquidación

Contsa ha saturado al Juzgado Mercantil con 260 demandas de incidencias contra el informe de los administradores concursales. La estrategia está clara: colapsar al órgano judicial para evitar que continúe la liquidación de la empresa, más aún tras la entrada del presidente, José Salas Burzón, en prisión. En el juzgado no pueden más.

el 15 sep 2009 / 16:32 h.

Contsa ha saturado al Juzgado Mercantil con 260 demandas de incidencias contra el informe de los administradores concursales. La estrategia está clara: colapsar al órgano judicial para evitar que continúe la liquidación de la empresa, más aún tras la entrada del presidente, José Salas Burzón, en prisión. En el juzgado no pueden más.

Cinco minutos antes de que cumpliera el plazo. Es decir, a las 14.55 horas del pasado lunes, los abogados de Contsa presentaron ante el Juzgado de lo Mercantil 260 demandas de incidencias contra el informe de los administradores concursales. A estas hay que sumar unas 17 más que, anteriormente, habían presentado algunos acreedores de la empresa, según fuentes judiciales.

Como consecuencia el juzgado se ha visto desbordado, justo lo que Contsa pretendía al presentar las 260 demandas, ya que ahora se genera un trámite burocrático que, si en un concurso de menor envergadura ya resulta complejo, más aún cuando dicho trabajo se multiplica por 260. Y es que el órgano judicial ahora debe notificar a gran parte de los 1.650 acreedores las incidencias presentadas por el concursado para que puedan aportar sus alegaciones.

Una vez que se cumpla este laborioso y extenso trámite, el juzgado debe celebrar una vista para cada una de las demandas presentadas, es decir, 260 juicios, a los que hay que sumar otros 17 más derivados de las incidencias plateadas por los acreedores. Teniendo en cuenta que el Mercantil tiene sólo dos días a la semana para celebrar vista, el resultado es que el proceso de liquidación de la empresa se quedará enconado a la espera de que se resuelvan todos los pleitos.

Pero el de Contsa no es el único concurso al que tiene que atender el Juzgado de lo Mercantil, que está viendo cómo la crisis económica está "hundiéndolo", según apuntaban fuentes del juzgado, pues ya terminó 2007 sobrecargado de asuntos. De hecho, en la actualidad ya ha ingresado más de 1.000 asuntos ordinarios -al margen de los concursos-, cuando el año pasado terminó con 703. En cuanto a los concursos ya en julio dobló a los que registró en 2007, cuando contabilizaron 23, y a fecha de octubre ya han superado los 75.

Con este panorama, desolador y que ya no podrá paliar el nuevo juzgado de lo Mercantil que la Junta proyecta para 2009, los abogados han aprovechado para buscar una artimaña que les permita demorar el proceso de liquidación lo más posible, sobre todo, cuando el presidente de la entidad, José Salas Burzón, se encuentra en prisión preventiva desde el pasado 3 de octubre por cuatro presuntos delitos societarios en la administración de su empresa.

Contra el informe . Según el informe de los administradores concursales, la contabilidad de Contsa presenta una deuda de 87 millones de euros -diferencia entre el valor de los activos y el pasivo-. Precisamente, éste uno de los puntos contra los que la entidad ha presentado una demanda de incidencias, ya que la empresa declaró que era de 49,4 millones.

Tampoco está de acuerdo Contsa con el número de acreedores que señalan los administradores, pues el listado que ofreció al principio del proceso sólo incluía 609 frente a los 1.650 que consta en el documento. Otro punto en el que difiere el conglomerado dirigido por Salas es en los activos: en el informe consta 28,5 millones, una cantidad muy lejana a los 79,8 millones que declaraba Contsa. Cuestiones todas estas, hasta un total de 260, que han sido detalladas en distintas demanda.

La detención de la liquidación de la empresa favorece, además, a la pretensión de la entidad, y a la de una parte de los acreedores, de lograr un acuerdo que permita alargarla a cinco años y así recuperar así el 50% de lo invertido, pues afirman que con el concurso sólo podrían recuperar un 5%. La inversión de los acreedores asciende a 65 millones de euros.

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