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Convivir con el cáncer de mama

En Sevilla hay 136.000 mujeres con cáncer de mama. Cada año, aumentan los casos. Pero disminuye la mortalidad. Los avances médicos han logrado que los tratamientos sean más efectivos y menos invasivos. El cáncer de mama se está convirtiendo en algo crónico. Un grupo de mujeres relatan cómo conviven con su enemigo

el 16 sep 2009 / 03:54 h.

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En Sevilla hay 136.000 mujeres con cáncer de mama. Cada año, aumentan los casos. Pero disminuye la mortalidad. Los avances médicos han logrado que los tratamientos sean más efectivos y menos invasivos. El cáncer de mama se está convirtiendo en algo crónico. Un grupo de mujeres relatan cómo conviven con su enemigo.

Tienen entre 40 y 70 años. Se operaron hace años, cuando aún los tratamientos y las técnicas médicas eran muy invasivas. A casi todas les han practicado extirpaciones de las mamas o mastectomías, algo que cada vez es menos frecuente. Y aún así han logrado hacer frente a la enfermedad y salir adelante. Forman la Asociación de Mujeres con cáncer de Mama de Sevilla (Amama). Presidida por Margarita García, esta entidad que nació en 2005 cuenta entre sus casi 300 socias con mujeres solteras, casadas, viudas, separadas, trabajadoras, en paro, prejubiladas, con dificultades económicas, sin ellas, madres, hijas, hermanas... El cáncer no ha hecho distinción. Y aunque a cada una le ha afectado de una forma distinta, todas tienen algo en común: las ganas de vivir. Cristina, María de los Ángeles, Puri y Paulina relatan cómo conviven con su enemigo.

Aunque la enfermedad sigue estando ahí, les ha dado una tregua. Ahora luchan por conseguir un empleo, una pensión o por evitar los dolores. Pero han aprendido a relativizar estas pequeñas dificultades. "Estamos vivas y eso es lo que importa, ahora miramos todo desde otra nueva perspectiva, sabemos disfrutar el día a día aún más". Aunque han tenido que abandonar muchas de sus pasiones, han ganado muchas otras. Amama les ha ayudado a ello. Primero, porque en esta asociación comparten experiencias. "Se les enseña a enfrentarse a la enfermedad, a normalizar los sentimientos de miedo y duda y se realizan talleres de maquillaje para vernos guapas a pesar de la quimio", como cuenta Margarita. También dan clases de baile, de manualidades -aunque ahora carecen de sede-, organizan charlas, cursos de auto exploración en institutos y se hace una labor de voluntariado con las mujeres enfermas en el hospital. "Se trata de que no se sientan solas y de transmitirles que se puede salir del cáncer".

Y es que, si en algo se parecen las historias de todas estas mujeres es en que todas comienzan con miedo y soledad. "El momento en el que el médico te dice 'Tiene usted cáncer de mama' todo se nubla, el mundo se cae encima y no hay ningún consuelo", apunta Puri. "Yo pensaba que nunca me iba a tocar a mí y cuando me lo dijeron creía que me iba a morir". A Cristina le pasó lo mismo. "Muchas mujeres de mi familia habían muerto por cáncer, pero el médico me aseguró que no pasaría lo mismo que con ellas". Y así fue. Como a muchas otras, a Cristina le extirparon el pecho hace 8 años. Desde entonces no ha tenido ninguna recaída. María de los Ángeles en cambio ha recaído dos veces: una hace 15 años, la otra, hace 5. Le han extirpado los dos pechos. "He sido testigo de cómo ha cambiado el tratamiento del cáncer de mama". Aunque la quimioterapia y la radioterapia siguen siendo tratamientos duros, "no hay comparación, ahora son menos fuertes para nosotras". Y si en el tratamiento se ha avanzado, en el diagnóstico, también y mucho. Hace una década ni los controles médicos eran tan exhaustivos ni había tanta información sobre el cáncer de mama. La mayoría de estas mujeres se detectaron ellas mismas el tumor. "Un pequeño bultito, que te sangraba el pecho o que tenía un color oscuro". A muchas, en la primera exploración médica les decían que era un quiste de grasa. Juani, por ejemplo, se lo detectó cuando tenía 19 años. Y el diagnóstico médico de cáncer no le llegó hasta 30 años después. "Ahora eso no pasa". Sin embargo, y a pesar de los avances médicos y de que la mortalidad ha descendido un 30% en los últimos quince años la realidad es que el cáncer de mama sigue siendo la causa de muerte más frecuente entre las mujeres.

Desde Amama se impulsa la investigación. Todo el año trabajan por recaudar fondos que luego ceden al grupo de investigación Geicam. "Queremos que las nuevas generaciones no sufran lo que hemos sufrido nosotras".

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