Local

Copying Beethoven

Recientemente, en el ciclo Mujeres Realizadoras hemos conocido esa película de la polaca Agnieszka Holland que vivió en su país las sucesivas etapas culturales, desde el dirigismo comunista a la libertad de creación.

el 15 sep 2009 / 07:28 h.

Recientemente, en el ciclo Mujeres Realizadoras hemos conocido esa película de la polaca Agnieszka Holland que vivió en su país las sucesivas etapas culturales, desde el dirigismo comunista a la libertad de creación. El ciclo se inserta en la rediviva tarea que el jesuita Manuel Alcalá lideró hace cincuenta años en Radio Vida para la consideración cultural y artística del cine, propagada por los cineclubs de aquellos años. Tarea que el padre Alcalá vuelve a abordar en la actualidad, estructurada en ciclos temáticos con coloquios, como han sido este año, entre otros, el del trabajo, la inmigración, Orson Welles y las fronteras. El argumento de la película, un tanto teatral, confronta la egolatría, la brusquedad e, incluso, la grosería del genio de Bonn, en el último tramo de su vida, centrado en la composición de la Novena Sinfonía, los difíciles cuartetos de cuerda y la revolucionaria última Gran Fuga así como la colaboración imprescindible para tales obras de una joven copista. Y ello dentro de una mutua interacción que, desde los primeros choques personales, lleva a una mutua comprensión enriquecedora para ambos.

Mas la auténtica trama es la exaltación de la música en general y en especial la de esa Sinfonía. La hondura de sus tres primeros movimientos, estalla en el Allegro final al entonar los solistas y el coro el Himno de la Alegría, momento en el que, en la cinta, el público asistente a la primera audición en Viena pasa del estupor a la exaltación y a la fusión con la música por su grandiosidad. La misma sensación que se experimenta actualmente pese a su reiterado conocimiento incluida una cierta banalización provocándonos, sin pudor, lágrimas de emoción. Es verdad, según nos dijo Pedro Halffter en la charla previa al concierto clausura de la ROSS de este año, que la música no es sólo que nos haga mejores sino que nos hace reflexionar sobre cosas, lo que no hacemos habitualmente. Que según San Isidoro de Sevilla, sin música nada hay perfecto. Y que, como dice Beethoven en la misma película, la música es el lenguaje de Dios.

Colectivo de profesionales andaluces. vicenteplural@hotmail.es

  • 1