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Correa limpiará la Policía tras el fracaso del golpe en Ecuador

El presidente fue liberado 11 horas después en un asalto que acabó con dos agentes muertos.

el 01 oct 2010 / 19:45 h.

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Los militares sacan a Fernando Correa del hospital durante la madrugada de ayer. Hubo dos víctimas mortales.

El Gobierno de Ecuador busca a los responsables de la sublevación policial que desembocó en el secuestro durante varias horas del presidente, Rafael Correa, quien apuntó como instigador al ex mandatario Lucio Gutiérrez.


Inmediatamente después de su liberación, en un operativo militar en el que murieron al menos dos agentes, Correa anunció "una profunda depuración de la Policía Nacional" y afirmó que "no habrá perdón ni olvido" para lo que definió como "un intento de golpe de Estado".


Horas más tarde de la liberación, el jefe de la Policía de Ecuador, Freddy Martínez, renunció a su cargo. Martínez había intentado calmar los ánimos durante la jornada, en la que una protesta de policías de tropa por un proyecto de ley que les reduce los beneficios salariales derivó en un intento de golpe de Estado. Pese a sus esfuerzos del día anterior, el jefe policial presentó su renuncia, que debe ser aceptada por Correa para que entre en vigor, porque "un comandante irrespetado, maltratado, agredido por sus subalternos no puede quedarse al frente de ellos", según dijo en una rueda de prensa.


Por su parte, el fiscal de la Nación, Washington Pesántez, afirmó que investigará "la conspiración urdida desde afuera de los cuarteles oficiales" que llevó a la sublevación. "No se trató de una legítima reclamación salarial, sino de un claro ejemplo de conspiración", dijo Correa. Según el presidente, cuando intentó explicarles que les elevó los sueldos "como nunca antes", las tropas le respondieron "no, eso lo hizo Lucio (Gutiérrez), sabiendo bien entonces quiénes estaban en esa conspiración", dijo.


El presidente también señaló que las personas sublevadas que entraron el jueves en las instalaciones de Ecuador TV, un canal público, con el objetivo de interrumpir las emisiones eran "bien conocidos allegados a los Gutiérrez". Aún así, en declaraciones a Efe desde Brasilia, Lucio Gutiérrez descartó que tuviese algo que ver con la rebelión y responsabilizó directamente al propio jefe de Estado de la crisis. Por su parte, el miembro del Parlamento Andino Fausto Lupera denunció que varias personas encapuchadas le secuestraron a punta de pistola el jueves y le golpearon mientras le increpaban por pertenecer al partido de Gutiérrez. "Me dijeron que por esta vez me van tan sólo a patear y pegar, y que la próxima vez ellos me matarían", relató por teléfono desde el hospital donde se recuperaba de la paliza.


Tras la liberación, Fernando Gandarillas, portavoz de la Cruz Roja Ecuatoriana (CRE), confirmó la muerte de dos agentes, que fallecieron en el mismo hospital donde Correa estuvo retenido y del que fue liberado por un grupo de élite de la Policía adepto al Gobierno y de la Fuerza Terrestre del Ejército, en medio de un tiroteo con los sublevados. El propio Correa identificó a un muerto, Froilán Jiménez, miembro del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Policía, que se mantuvo fiel al Gobierno. Correa también dijo que hubo 27 heridos entre los efectivos que estaban de su lado, incluido un miembro de la escolta del presidente, al que le perforaron un pulmón, según dijo el propio mandatario.


Apoyo de Unasur. Después de la liberación de Correa, los cancilleres de varios países miembros de la Unasur viajaron ayer desde Buenos Aires a Quito para expresar en persona el respaldo del bloque suramericano al Gobierno de Ecuador tras el intento de golpe de Estado, algo que no ocurrió tras el que ocurrió en Honduras en junio de 2009. El canciller argentino, Héctor Timerman, confirmó, a través de la red social Twitter, que su avión despegó de Buenos Aires rumbo a Quito acompañado de los ministros de Exteriores de Uruguay, Luis Almagro, y Bolivia, David Choquehuanca. El resto de los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas viajará a la capital ecuatoriana desde Brasil, según adelantó Timerman.


El viaje de los ministros fue acordado de madrugada durante una reunión de urgencia de los presidentes de Unasur celebrada en Buenos Aires en la que los mandatarios dejaron de lado sus divergencias internas y sus diferencias ideológicas para repudiar la sublevación contra Correa.

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