Local

Corrupción. Lo contrario de la estrategia del ventilador

Andan los socialistas un tanto perplejos por el hecho de que el fenómeno de la corrupción no pase factura al PP. Hasta cierto punto se lo explican porque piensan que los ciudadanos perdonan esos males a la derecha a diferencia de lo que ocurre con la izquierda a la que, dicen, la sociedad no les deja pasar ni una en esta materia.

el 15 sep 2009 / 23:59 h.

Andan los socialistas un tanto perplejos por el hecho de que el fenómeno de la corrupción no pase factura al PP. Hasta cierto punto se lo explican porque piensan que los ciudadanos perdonan esos males a la derecha a diferencia de lo que ocurre con la izquierda a la que, dicen, la sociedad no les deja pasar ni una en esta materia. Pero, tal vez, suceda, también, que buena parte de culpa de que los populares salgan casi indemnes de estos trances se deba a la falta de pericia o acierto de ellos mismos en su estrategia contra el PP para sacar a flote las irregularidades que cometen sus contrincantes y obtener así rendimiento político. Metidos de lleno como están en capear de la mejor manera posible la crisis que tan duramente castiga a Andalucía, no se dan cuentan de que han de reparar en los pecados que parece que cometen, de la misma forma que los puros y limpios del PP, como humanos que son. Y, desde luego, cuando lo hacen, se nota. Demuestran, entonces, que no son mancos en eso de desencadenar la obligada ofensiva, en dar réplica a los ataques que, a su vez, ellos reciben, multiplicados por diez, a diario.

Obligados a dar explicaciones y a pedirlas también

No se trata de aplicar el recurso del "y tú mas", planteamiento con el que algunos despachan lo que, sencillamente, es la natural exigencia de las debidas responsabilidades cometidas. Tampoco se puede considerar que estemos ante el viejo recurso del "ventilador" propagando las tropelías de los demás para tratar así de ocultar las propias. Estamos ante la necesidad de que se haga el necesario hincapié ante asuntos que son de por sí realmente graves y que han de ser aclarados, de inmediato, frente a la opinión pública y con la reclamación, además, de la asunción de responsabilidades políticas. Y en ese terreno, los socialistas no pueden hacer dejación de funciones, ni bajar los brazos, tampoco, desanimados por el trato desigual que pueda dar la ciudadanía a unos casos u otros, dependiendo de a quién se les atribuyan. Complejos, los mínimos, puesto que por delante queda mucha tarea por hacer ya que, como se ha comprobado, otros no se cortan ni lo más mínimo.

La corrupción no va con ellos

La falta de reacción hace que, al final, se produzcan comportamientos cargados, cuanto menos, de un descaro total. Es el caso de la portavoz del PP y alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña. Con la que está cayendo con el caso Correa, y como si no fuera la cosa con ellos, se emplea a fondo acusando a la Junta de no actuar ante las construcciones ilegales. Hasta que en una dura y contundente respuesta, tanto del Consejero de Vivienda, Juan Espadas como del portavoz socialista, José Caballos, pusieron las cosas en su sitio. Desvelaron que, como alcaldesa, había rechazado la labor de inspectores urbanísticos de la Junta en su municipio interpretándola como toda una invasión a sus competencias. O sea, rechaza el control que ahora reclama. Incluso, le airearon las sentencias firmes dictadas contra ella por vulnerar la libertad sindical o por no facilitar información a la oposición, ahí es nada. Suficiente réplica, oportuna respuesta ante la osadía y el despropósito de otros.

  • 1