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Coto a las libertades en Honduras

La situación política en que ha quedado Honduras tras el golpe de Estado del domingo ha derivado en un recorte de libertades para evitar disturbios o manifestaciones. El Gobierno interino de Micheletti ha reforzado el toque de queda e insiste en que Zelaya será arrestado si regresa al país.

el 16 sep 2009 / 05:09 h.

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La situación política en que ha quedado Honduras tras el golpe de Estado del domingo ha derivado en un recorte de libertades para evitar disturbios o manifestaciones. El Gobierno interino de Micheletti ha reforzado el toque de queda e insiste en que Zelaya será arrestado si regresa al país.

El Parlamento de Honduras restringió ayer aún más durante la noche las garantías constitucionales de libertad personal, asociación, circulación y tiempo de detención, en medio de la crisis política abierta tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya. A propuesta del Ejecutivo, el Parlamento aprobó estas restricciones en las libertades ciudadanas "para garantizar la paz y la seguridad", según un decreto legislativo que es "de ejecución inmediata".

La restricción de las cuatro garantías será durante el período del toque de queda, de 22.00 a 5.00, horas locales (de 6.00 a 13.00 hora española), al menos hasta el próximo sábado, explicó a la prensa el presidente del Parlamento, Alfredo Saavedra.

Las garantías afectadas por el decreto son libertad personal, la detención e incomunicación por más de 24 horas, la libertad de asociación y de reunión, y la de circular libremente, salir, entrar y permanecer en el territorio nacional. Saavedra señaló que las cuatro garantías "sólo se restringen, no se suspenden ni se eliminan", y añadió que la limitación es "sólo para reuniones públicas, no en los domicilios". El decreto exceptúa de las restricciones a los servicios de salud, los cuerpos de socorro y de seguridad, y los vehículos repartidores de periódicos.

Sobre las acusaciones de vulneración de las libertades de prensa, el presidente interino, Roberto Micheletti, admitió que el domingo se interrumpió la señal de algunos medios porque "comenzaron a incitar a la gente para que fuera a las calles, para que fueran a romper vidrios". Micheletti se encomienda a Dios cuando se le pregunta por el aislamiento internacional de Honduras y asegura que "el tiempo corre a favor" del Gobierno interino. El gabinete en funciones insiste en que, pese al ultimátum de la OEA, Zelaya será detenido si vuelve en los próximos días al país.

El presidente depuesto fue acusado ayer por la Fiscalía de traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones. En esos cargos se basa la orden de arresto internacional que ya ha sido remitida a Interpol para su detención.

En esta coyuntura, la cooperante española Irene Fernández aseguró ayer que la población hondureña ha empezado a sentir "miedos reales y fundados" tras la decisión de suspender garantías constitucionales durante el toque de queda. "Cuando ha salido la noticia ha sido bombazo, ha sido el primer reto real que ha hecho la Administración nueva del gobierno de Micheletti. Según pasan las horas, la preocupación aumenta, porque cada vez lo veo menos claro todo, y las cosas que yo siempre había pensado que no era posible que pasaran, están pasando", prosiguió la cooperante, quien lleva año y medio en Tegucigalpa. La cooperante española explicó que en estos momentos no se están produciendo cortes ni en internet ni en las cadenas internacionales de televisión, lo cual permite seguir las informaciones de lo que pasa en el país a través de medios extranjeros, como la CNN o la venezolana Telesur TV.

Así las cosas, los expertos de la ONU expresaron ayer su profunda preocupación por la alteración del orden institucional democrático y en particular por las detenciones, amenazas y actos de hostigamiento contra defensores de derechos humanos, dirigentes sociales, periodistas y medios de comunicación.

Mientras tanto, seguidores y detractores de Zelaya volvieron a marchar ayer en Honduras. Alrededor de 1.500 simpatizantes se manifestaron en Tegucigalpa y varios miles de personas, según medios locales, lo hacían al mismo tiempo en su contra en San Pedro Sula, la capital industrial y económica del país. Hasta ahora, los detractores de Zelaya han conseguido llevar más gente a las manifestaciones que sus seguidores.

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