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Creciendo con violencia

Los datos asustan. Un 83 por ciento de los jóvenes españoles ha sido víctima de al menos una forma de violencia. Casi siete de cada diez, en el último año.

el 08 feb 2015 / 12:00 h.

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Los institutos son, a menudo, escenarios de peleas entre jóvenes, sector de población muy afectado por la violencia. / El Correo Los institutos son, a menudo, escenarios de peleas entre jóvenes, sector de población muy afectado por la violencia. / El Correo España es uno de los países del mundo desarrollado donde los adolescentes reconocen en menor medida que han sido víctimas de acoso escolar, sin embargo, más de ocho de cada diez jóvenes sufrieron algún tipo de violencia a lo largo de su vida. En esa estadística se ve reflejada Gloria que, a sus veintinueve años, aún recuerda los insultos que durante más de cinco años soportó en su colegio –un centro privado extremeño–, o Rodrigo, que fue atracado hace solo unos meses cuando se disponía vivir una divertida noche de fin de semana, o Martina, que tuvo que cambiar de número de móvil hasta en tres ocasiones para dejar de recibir llamadas de su ex novio. Son algunos de los nombres que se esconden detrás de un estudio que, lejos de ser dramático, muestra «la realidad de un problema que debemos afrontar como sociedad», dijo –para El Correo de Andalucía– Noemí Pereda, directora del trabajo y miembro del Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente –GReVIA– de la Universidad de Barcelona. Los resultados del proyecto revelan que el 68 por ciento de los jóvenes españoles de entre doce y diecisiete años sufrió algún tipo de violencia durante los últimos años. Agresiones por parte de cuidadores o compañeros de instituto, atracos, abusos sexuales e incluso secuestros son algunas de las formas de maltrato que los adolescentes españoles han indicado para la realización de un estudio que también contempló los casos de violencia emocional y en redes sociales, «un contexto de relación en el que también se producen formas de victimización que pueden conllevar graves problemas en el desarrollo de los chicos y las chicas». Para poner freno a esta situación, desde el grupo de trabajo de la Universidad de Barcelona se hace hincapié en la necesidad de invertir más «en la prevención del maltrato infantil». «Necesitamos programas concretos basados en la evidencia científica y de alcance nacional para poder reducir de forma efectiva la violencia que afecta a nuestros niños y niñas». Yes que, según Noemí, se tiende a creer que este tipo de situaciones afecta a la infancia de forma poco frecuente y la realidad es que «es más usual que en los adultos» debido a características propias del menor como «la dependencia, su falta de autonomía, incluso sus características físicas», provocando en ellos consecuencias más graves que en los adultos. «La violencia más frecuente es aquella en la que un mayor, generalmente cuidador –alguien en quien el niño confía–, aprovecha esta relación de afecto para hacer daño». Según se puede extraer de los resultados presentados por los responsables del trabajo, tanto chicos como chicas son víctimas de la violencia, aunque suelen diferir los tipos. Así, los jóvenes sufren con mayor frecuencia delitos como atracos y agresiones, mientras que las jóvenes experimentan más maltrato emocional por parte de sus progenitores, violencia sexual y a través de redes sociales. Hace unos días, un matrimonio fue detenido en Mijas –Málaga– por presuntos abusos sexuales a una menor. Es su propia hija. Son casos reales de jóvenes españoles que, a su corta edad, viven auténticos dramas que «los pueden marcar de por vida». Para Noemí Pereda, este es un riesgo que «como sociedad no podemos permitirnos». «Estos jóvenes deberán luchar por nuestro país y hacerlo crecer en el futuro, así que deberíamos invertir más recursos en intentar que tengan una infancia y adolescencia libre de violencia». Este trabajo supone una alarmante llamada de atención a la sociedad española, en la que más del cincuenta por ciento de los jóvenes declara haber participado en una pelea.

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