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"Creo que los ecologistas han provocado desastres bastante serios"

el 12 oct 2012 / 20:18 h.

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El profesor Manuel Lozano Leyva, fotografiado esta semana en la Facultad de Física de la Hispalense.

Vaya por delante una cosa: Manuel Lozano Leyva (Sevilla, 1949), catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear en la Universidad de Sevilla, no es amigo de videntes, homeópatas, parapsicólogos y demás amantes de los conocimientos improbables. Su perfil, aparentemente, es el del férreo científico que sólo contempla lo que puede reducirse a ecuaciones. Y su cruzada ahora pasa a tener forma de libro, El fin de la ciencia (Debate), látigo de quienes quieren acabar con la expansión del conocimiento científico.

-¿El fin de la ciencia es porque ya está todo inventado o porque ya no les queda, a ustedes los científicos, euros para invertir en investigación?

-Uso la palabra fin en su doble acepción: final y finalidad. En una primera parte explico cómo está organizada la ciencia en el mundo y en España. Después describo las que en mi opinión son las amenazas a que está sometida la ciencia. En la tercera parte planteo los objetivos que creo que se van a afrontar en las próximas décadas. Ni todo está inventado ni lo estará jamás, aunque lo que usted apunta de falta de financiación puede ser una de la mayores amenazas.

-Sin ánimo de caer en el populismo pero, ¿cómo explica a una sociedad que vive la losa de la crisis la necesidad de invertir en I+D+I?

-Porque es la única manera de salir de esa situación. Todos los políticos hablan del cambio de modelo productivo y a continuación se les llena la boca de lo de I más dé más I, pero no tienen mucha idea ni de lo que es. Fíjese que ha desaparecido el ministerio del ramo, o sea, de ciencia y tecnología. Saque los bancos del Ibex 35 y se dará cuenta que lo que en buena medida está sosteniendo a este país, aunque sea en tenguerengue, son las empresas basadas en una ingeniería de excelencia, o sea, en la ciencia y la tecnología.

-¿A quién quiere más la ciencia: al PP o al PSOE?

-Los primeros intentos de organizar la investigación científica lo hizo ya la UCD. La apoteosis en España llegó con el PSOE de los ochenta. La derecha respetó muchas conquistas tratando de orientarlas hacia la empresa. Nada estuvo mal mientras pintaban oros. En cuanto aparecieron los bastos, ni el PSOE ni el PP han sabido cómo reaccionar salvo recortando en conjunto. No se han dado cuenta, por ejemplo, de que se puede prescindir de la renovación de muchos equipos en los laboratorios, pero no en la contratación de jóvenes científicos. Lo primero puede retrasar el progreso, lo segundo lo puede empantanar por décadas.

-Hace algún tiempo provocó un gran debate cuando defendió la energía nuclear. ¿Algún ecologista le ha hecho cambiar de opinión?

-No todos los ecologistas son iguales. Los más ideologizados y los de organizaciones multinacionales no me han hecho variar ni un ápice mi opinión. Otros, más formados científicamente, lo que han hecho ha sido enriquecer mi argumentación. Entre otras cosas, porque saben que más que defensor de la energía nuclear, soy beligerante en contra de las mentiras, la exageraciones y la manipulación a la que la someten. Y lo hago por una razón simple: creo que la energía nuclear es, simplemente, inevitable. Y el país que renuncie a ella quedará descolgado de la historia.

-¿Son entonces Los Verdes los malos de la función?

-Yo creo que los ecologistas han provocado desastres bastante serios e impregnado de falsa ideología algunos aspectos básicos, como la energía, y otros mucho más inquietantes, como la defensa de los biocombustibles y la oposición a los cultivos transgénicos, pero también han evitado algunas barbaridades.

-¿De verdad no tiene la ciencia objetivos más ecológicamente sostenibles?

-Creo que las energías alternativas, en particular las renovables, tienen un gran futuro, pero solo si dejan de basarse en la subvención y se desarrolla la investigación. Y, por cierto, una de las energías más ecológicamente sostenibles es, precisamente, la nuclear, sobre todo la que se proyecta para el futuro, en particular si se consigue la fusión nuclear.

-Hay algunos psicólogos y otros profesionales que piden que la "parapsicología" entre en la universidad como ya sucede en algunos campus de Estados Unidos. ¿Qué opina de ello?

-Con esto estamos empezando a ser muy beligerantes los científicos. Hemos creado una web, (www.listadelaverguenza.es) en la que se denuncian todos los cursos, conferencias, etc., que permiten las distintas universidades.

-Tampoco sale muy bien parada en su libro la carrera espacial, ¿por qué?

-Ya no hay carrera espacial. Lo que hay es una maravillosa exploración planetaria instrumental, como lo que está haciendo el vehículo Curiosity en Marte, y la majadería de los vuelos tripulados a una Estación Espacial Internacional (EEI) ¿Sabe usted que la EEI está a unos 400 kilómetros, o sea, a menos distancia que de Sevilla a Madrid? ¿Sabe usted que la fuerza gravitatoria, la única que no está presente en la EEI, es cero coma treinta y seis ceros y un uno más débil que las que rigen los procesos químicos, biológicos, etc. de cualquier laboratorio basado en Tierra? Aquello fue un delirio de Reagan cuando lo de la Guerra de las Galaxias que estamos pagando todos.

-Tiene conocimiento de que alguna vez se haya invertido dinero público en una ‘pseudociencia'?

-Infinidad de veces. Joan Saura, un individuo que por ser de un partido de izquierdas se supone que es heredero de la ilustración, gastó dinero público en amueblar la sede de la Consejería de Interior de la Generalitat catalana siguiendo los preceptos del Feng Shui. Evitaba así las geopatías, lo cual es una estupidez de calibre muy grueso.

-Le noto alterado. Le ofrezco una tisana de harpagofito...

-Si esa tisana supusiera una ventaja sobre la aspirina, la ciencia biomédica la habría establecido con rigor.

-Habrá quien lea esta entrevista y piense que representa usted ejemplarmente al estricto perfil de científico racionalista...

-Soy un científico racionalista (¿hay otro tipo?) asalariado no porque lo diga yo o lo opine el lector, sino porque así lo establece el BOE, que ése sí que no falla. Dicho en tono de broma, claro.

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