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Crisis económica, ciudad y política

Todos reconocen que el dinamismo inmobiliario ha sido pieza esencial de un largo ciclo de crecimiento económico. Dos protagonistas en ese escenario han sido la especulación del suelo y las ganancias extraordinarias de las entidades de crédito y sus empresas en el sector.

el 15 sep 2009 / 05:22 h.

Todos reconocen que el dinamismo inmobiliario ha sido pieza esencial de un largo ciclo de crecimiento económico. Dos protagonistas en ese escenario han sido la especulación del suelo y las ganancias extraordinarias de las entidades de crédito y sus empresas en el sector. El alza descomunal de la vivienda ha sido la trampa y la adormidera. Sujetos a créditos hipotecarios de por vida, una buena parte de la población se consoló creyendo que su casa, por la que va a pagar el doble de su ya hinchado valor real, constituía un capital seguro. La crisis nos enfrenta a la realidad y los ajustes afectan a todos.

Urvasco, la promotora que entró en la operación conveniada por el Ayuntamiento de Sevilla para el traslado de Cruzcampo/Heineken y la liberación de sus apetecibles suelos, pone en el frigorífico su objetivo de levantar 1.963 viviendas (el 45 % de VPO), un hotel de cinco estrellas, oficinas y comercios, con proyectos de arquitectos renombrados (Foster, Nouvel, Isozaki y Vázquez Consuegra).

En consecuencia, se dice, si queremos minimizar la crisis, las Administraciones Públicas y sus empresas deberán esforzarse por mantener el tono de la obra pública a fin de que un sector tan importante para el empleo mantenga ciertas cotas de inversión y actividad. Es decir, que el gasto público, con el esfuerzo generalizado de los contribuyentes, sea el pilar más resistente del sistema.

Y las grandes ganancias obtenidas por particulares y empresas durante todos estos años? ¿Ninguno de los beneficiarios de la privatización de las plusvalías sociales del suelo, y de las grandes operaciones generadas a favor del viento de las demandas masivas y de las inversiones públicas, sabe navegar con viento en contra?

¿Qué diferencia a una sociedad dinámica de otra débil? ¿Qué nos enseña la historia cíclica de la economía urbana? Creo que vale la pena recordar como en el Nueva York de los años treinta del siglo pasado, en la gran depresión de 1929, se encaró decididamente la construcción del gran complejo privado del Rockefeller Center, la más potente y relevante operación urbanística de su tiempo, constituyendo un vector esencial a la hora de afrontar el futuro con firmeza. Una operación urbana de extraordinaria calidad, proyectada por un equipo profesional excelente, en el que se articulaban innovadoras ideas arquitectónicas y de la ingeniería urbana por gestores privados capaces de desarrollar productos nuevos, estimulantes para la generación de actividad. Un dinamismo que tuvo su expresión política, por ejemplo en el diseño de la capitalidad del Estado de Nueva York en Albany. En la hora de la crisis cainita de la derecha en España, cabría extraer algunas enseñanzas de todo ello.

Hizo bien el Ayuntamiento de Sevilla en negociar el mantenimiento en la ciudad de la actividad industrial de Cruzcampo/Heineken. Pero no basta. Ahora debe velar por la completa eficacia urbanística de su objetivo. Un primer paso, no otorgar licencias de demolición sin ejecución de obra nueva.

Catedrático de Arquitectura de la Hispalense vpe@us.es

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