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Crisis, sí, pero ¿de qué?

El otro día en El Aljibe, lugar de encuentro de tres generaciones de amigos y bar hecho tertulia futbolera, me dijo mi tocayo: "El Sevilla está en crisis deportiva y de identidad".

el 15 sep 2009 / 18:23 h.

El otro día en El Aljibe, lugar de encuentro de tres generaciones de amigos y bar hecho tertulia futbolera, me dijo mi tocayo: "El Sevilla está en crisis deportiva y de identidad". Llevaba varios días queriendo aflorar una idea que me revoloteaba en el subconsciente, concreción de la respuesta a la pregunta que se hacen todos los sevillistas. ¿Qué le pasa al Sevilla? Causa y efectos. Toda situación como la del Sevilla -inconstancia, falta de tensión y entrega, mal juego, dudas del técnico y de los jugadores...- tiene una(s) causa(s), y toda causa genera unos determinados efectos. Es evidente que lo que pasa no es, como dijo Maresca -para eso mejor calladito-, que "el fútbol es así, unas veces se gana y otras se pierde", pero cierto es que algo pasa. Crisis de identidad. Pues es verdad. Se ha especulado con la capacidad del entrenador, con la idoneidad de los fichajes -más de uno mira de reojo al vecino y a Nelson y Mehmet Aurelio, antaño objetivos del otrora infalible Monchi-, o con la calidad y compensación de la plantilla. Pero el escenario es exactamente el mismo que el de hace pocas semanas, cuando el Sevilla reventaba récords. Me extrañaban mucho los picos de equipo: tan bueno en verano, tan malo al inicio de temporada, tan tremendo luego y tan desastroso ahora. Sabemos que, en una temporada, hay subidas y bajadas de forma, pero no tantas ni tan agudas. Ya apunté lo peligroso de confundir racha con inercia, y eso creo que es lo que pasa.

Creo que el Sevilla está pagando ahora los seísmos del pasado ejercicio. Recuerden la metáfora de la piedra en el lago y las ondas cada vez más grandes. Un entrenador soterrado y constantemente cuestionado, la plantilla a medias del técnico anterior y a medias nueva, y unas salidas de jugadores franquicia han hecho -sin que la cúpula directiva haya sabido anticiparlo- que el equipo no sepa, en la actualidad, quién es y a qué juega y, sobre todo, si sigue teniendo el nivel de antaño. La simiente para un cambio de ciclo. Lo importante para resolver un problema es delimitarlo y conocerlo. Delimiten, conozcan y resuelvan. No quiero pensar que sean los jugadores, que bien capaces son de reventar un equipo ellos solitos; y, si no, miren lo que han hecho en el Tottenham.

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