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Crisis sin oportunidad

Hasta hoy hemos discutido si la crisis era financiera o bancaria, si llegaría a familias o pymes, no obstante, si algo define esta crisis es su popularidad: todo el mundo sabe de ella, o le afecta o cree que le afectará. Eso parece decir el barómetro ...

el 15 sep 2009 / 21:06 h.

Hasta hoy hemos discutido si la crisis era financiera o bancaria, si llegaría a familias o pymes, no obstante, si algo define esta crisis es su popularidad: todo el mundo sabe de ella, o le afecta o cree que le afectará. Eso parece decir el barómetro del IESA que refleja, tal como siente la gente, el temor y pesimismo instalado en los andaluces; otros estudios demuestran lo mismo en el resto del mundo. Con ese estado de ánimo no es de extrañar que se piense mayoritariamente que el gobierno andaluz no lo está haciendo bien, que la figura de su presidente Chaves esté más deteriorada de lo habitual y que el partido que gana siempre, pierda siete puntos de apoyo. Sin embargo, tanto en el Gobierno como en San Vicente, los gobernantes y el partido que lo sustenta, respiran al ver que su oponente cabalga pero lejos.

La conclusión al uso suele tener que ver con la escasa rentabilidad que, a pesar de la pertinaz borrasca, saca el PP. Las cosas siempre han sido así; al PSOE le ha sido suficiente constatar que su eterno opositor seguía sin hacer los deberes y los exámenes -elecciones- les han dado la razón. Sin embargo, en esta ocasión creo que los socialistas se equivocan. Quedan años para verse en las urnas y, sin embargo, pueden errar si no tienen claro que, hoy por hoy, -eso creo que dice el barómetro- lo primero no es dejar atrás al PP sino dar respuestas con urgencia a los temores y prevenciones de los andaluces, es decir, no derrotar al PP, que ya veremos, sino al desánimo de los andaluces, porque vencer a la crisis eso ya es otra cosa. Da la impresión desde fuera que este gobierno carece de músculo suficiente, que ofrece demasiados resquicios, está vacío de respuestas en algunas de las responsabilidades que detenta y cae demasiado en el charco que cada día le abren. Tampoco destaca un liderazgo que a manera de gurú oriental calme la ansiedad social derivada de la situación.

Por eso, la tarea es convencer, encender una luz a la que mirar, desmoralizar al desánimo y, claro, a los que lo alientan.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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