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Crisol de oportunidades en Su Eminencia

En Su Eminencia confluyen vecinos de muchas culturas aprendiendo a convivir entre la vida comercial y los problemas de movilidad

el 06 oct 2014 / 13:01 h.

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Rastro de cajas y suciedad que deja la venta ambulante. / Carlos Hernández Rastro de cajas y suciedad que deja la venta ambulante. / Carlos Hernández "Llévate el mango", «a la manzanilla de la temporada», «ocho kilos un euro»... Es el soniquete que da la bienvenida a quien transita por la calle Ingeniero la Cierva, en la zona de Su Eminencia. En la acera de los números pares se concentra la vida comercial. Bueno, más bien toda la vida de la barriada. Ya sea en los habituales negocios o en el reducto de venta ambulante que se resiste a dejar este entorno y a concentrarse en el mercadillo habilitado para ello a petición del tejido empresarial los martes al final de la calle La Algaba. En apenas unos metros cuadrados conviven vecinos de diferentes nacionalidades, creencias y culturas. En su mayoría, buscavidas que tratan de ganarse el jornal pregonando el género con gracia y ofreciendo un trato cercano a quien muestra interés por sus productos. En el número 64 de esta gran vía conocida aún como «la carretera», un cartel anuncia la apertura de un nuevo bar-cafetería: Las Niñas 2. En el interior, Nawel, de 27 años, y Tanya, de 31, repasan las vitrinas y llenan los botelleros con el entusiamo propio de quien se embarca en una nueva aventura. La primera es argelina, aunque lleva muchos años viviendo en el próximo barrio de Torreblanca, donde ya ambas cuentan con un primer establecimiento (Las Niñas 1). «Nos fijamos en Su Eminencia porque es una zona con mucho movimiento y mucha gente, donde las diferencias de culturas son su mejor seña de identidad. Precisamente, en este local quiero introducir comida internacional, en especial, comida Halal», avanza Nawel. Fuera, en la calle, los mayores ven pasar la vida sentados sobre unos bancos gastados a ras del acerado. «Podían mejorar muchas cosas del barrio. Falta limpieza, más mantenimiento y que se vean más los agentes de Policía por aquí. Por lo demás, no cambio esto por ningún otro sitio. Aquí se vive como en un pueblo, nos conocemos todos», reconoce Manuel Gómez, de 70 años, que se resguarda del calor del mediodía bajo un sombrero de paja con cinta de una conocida bebida alcohólica. Carretera de Su Eminencia Puestos en la calle. Foto: José Luis Montero. No sufren los rigores de este tardío veranillo de San Miguel las pijotas y boquerones que se presentan alineados entre los cajones de escarchas de la pescadería Kati. Manuel G. Marín es la tercera generación de pescadero. Reconoce que se ha corregido la venta ambulante de la calle, aunque también que ello ha conllevado una bajada de la actividad: «Antes las vecinas cogían el carro y 20 euros y venían aquí a comprar. Ahora lo hacen menos». De esta misma opinión es Miguel Ángel Román, de la conocida frutería Román Medinilla: «Estaba en contra y ahora que casi está arreglado, no sé qué decirte...», se sincera mientras despacha un kilo de plátanos a una vecina de la calle Ocho de Marzo. A las dos de la tarde se produce un repentino cambio de escenario. Empiezan a bajar las primeras persianas de los negocios y la calle ancha de Su Eminencia busca un poco de tranquilidad, aunque no se libra de la doble fila:«Tenemos que estacionar en alguna parte. Es solo un momento para recoger la compra», trata de justificarse sin éxito el dueño de un Seat Toledo gris, quien apunta que sería «fundamental» acometer las nuevas entradas al barrio «para acabar con estos problemas». Es una de las cuestiones del Plan Integral de SuEminencia que espera ser una realidad y corregir las desigualdades sociales de un barrio que quiere superar la crisis. (MÁS INFORMACIÓN DEL BARRIO EN LA EDICIÓN IMPRESA)

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