Cultura

Cristina Hoyos, destituida por Plata del Ballet Flamenco de Andalucía

Se entrevistó con el consejero a mediados de marzo y se le comunicó la rescisión definitiva de su contrato y el de su marido.

el 31 mar 2011 / 19:13 h.

Ésta es la crónica de una destitución anunciada a la que sólo restaba poner la guinda de la oficialidad. Y ésta no ha llegado de momento por parte de la Consejería de Cultura, aunque el asunto está hecho, sino por cuenta de la bailaora y coreógrafa sevillana Cristina Hoyos, que ahora sí que ha anunciado el fin de sus días como directora del Ballet Flamenco de Andalucía.

La noticia llega de su entorno más próximo, que confirma que el contrato que tanto ella como su marido mantenían con Cultura se ha rescindido definitivamente. Ya estaba suspendido, al igual que el de todo el plantel del Ballet, desde diciembre, pero era una práctica más o menos habitual, de forma que a cada comienzo de año se reactivaban los contratos y con ellos la actividad.

Esta vez, tal como se pronosticaba, no ha habido más prórroga, y no por falta de ganas de Cristina Hoyos, que quería seguir al frente hasta que ella misma decidiera retirarse "despacito y a compás", como le gustaba decir.

Sin embargo, la crisis y la llegada de Paulino Plata y su equipo a Cultura, que han repensado y revolucionado no pocos departamentos y organismos de la casa en los últimos meses en pos de una racionalización de los recursos, ha dado al traste con los planes de la coreógrafa, que se marcha sin compás porque no le ha quedado otra que acatar la voluntad de Cultura.

Según fuentes cercanas a Hoyos, no se le ha ofrecido alternativa ni nada por el estilo (se especuló con que fuera algo así como directora honorífica), y mucho menos se ha hablado de despedirla por la puerta grande, es decir, con un homenaje por los servicios prestados.

Y pese a sus muchos detractores y al rosario de polémicas que han jalonado su paso por el Ballet, no es menos cierto que éste ha logrado, con el conocidísimo currículo de Hoyos por bandera, una proyección internacional escasamente alcanzada en épocas anteriores.

Por todo ello, la ya exdirectora del Ballet Flamenco de Andalucía está contrariada e inmersa desde hace un par de semanas, cuando cuajó todo tras su reunión con Plata, en una fase de reflexión, necesitando ahora un descanso físico, emocional y creativo tras el carrusel de noticias propiciado por Cultura desde antes de Navidad. "Como es una persona inquieta y activa, pronto le surgirán proyectos", vaticinan los que la rodean. Pero está tocada.

Como adelantó El Correo a finales de febrero, la bailaora y coreógrafa tenía previsto reunirse con el consejero a principios de marzo. La cita se pospuso porque Hoyos tenía un compromiso en Japón inaplazable, pero a vueltas de su viaje, se produjo el esperado y lógico encuentro, al que le precedió al menos uno entre la bailaora y la directora de la Agencia Andaluza del Flamenco, María de los Ángeles Carrasco.

Esta primera cita fue un simple tanteo en el que Carrasco avanzó a Hoyos lo que ésta ya sabía por la prensa: que Cultura estaba decicida a cambiar el modelo de gestión del Ballet en el sentido de devolverlo a su estado original, cuando era Compañía Andaluza de Danza.

Y que en esa reforma no cabía mantener un modelo personalista y tan mediático como el representado por Hoyos desde 2004, sino uno más colegiado y sobre todo teledirigido por la Agencia del Flamenco, algo que hasta ahora no ha sido posible porque una de las condiciones que impuso en su día Hoyos para aceptar el cargo era mantener un amplio margen de autonomía para llevar las riendas del Ballet a su manera.

Aunque la bailaora estaba dispuesta últimamente a amoldar el Ballet al paraguas de la Agencia, ni siquiera ha habido lugar a que se le plantee tal posibilidad. Plata y su equipo tenían claro casi desde que llegaron al poder que la etapa de Hoyos había llegado a su fin, en lo que también ha pesado su sueldo y el de su marido, rebajados en los últimos años por la crisis.

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