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Cristina Pavón: "La pobreza amenaza a colectivos en riesgo y también a las clases medias"

Presidenta de la Fundación Genus. El Gobierno andaluz ha premiado su gestión. Por esto, y sobre todo, por las mujeres a las que han salvado, “que el proyecto no se quede enlacuneta”.

el 03 dic 2011 / 20:13 h.

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Cristina Pavón, en la sede de la Fundación Genus, en la calle José Saramago.

Llega cansada pero con ganas de seguir luchando. "Moriremos con las botas puestas", pone como colofón al término de la entrevista. El trajín de las últimas semanas, meses, años, se hace visible en Cristina Pavón, que en 2002 decidió dar un paso al frente y ejercer como empresaria sin mirar si sus acciones cotizaban o no en bolsa. "Hay muchos casos por los que ha merecido la pena el esfuerzo". El esfuerzo ha sido Cailu (Centro Especial de Empleo para mujeres discapacitadas por violencia de género) y la Fundación Genus. "Nuestro trabajo con absoluta entrega para atender a los más vulnerables hace falta ahora más que nunca", asegura.

 

-¿Qué ha significado Cailu y qué se ha conseguido con este proyecto desde 2002?
-Cailu ha significado a nivel nacional e internacional un modelo de gestión en lo social. Este año también hemos conseguido, junto con Abengoa, el premio a la gestión del Gobierno andaluz. En estos últimos diez años hemos logrado que 182 personas tengan un trabajo, hemos demostrado que la economía social existe, que da resultados y que puede ser un modelo, hoy más que nunca, del futuro. A través de la economía se salva la vida de personas y se combaten lacras sociales.


-Una palabra como economía vinculada a lo social en un momento como éste debe chocaros incluso a vosotros.
-Desde hace 15 años estamos preconizando a viva voz un comercio justo, responsable. No todo puede valer ni el dinero puede ser la moneda de cambio de la convivencia. Nos dedicamos a la serigrafía y a la distribución de productos publicitarios en competencia en el mercado y sin ninguna ventaja. Pero, claro, si la producción se empieza a llevar a China aquí nos quedamos sin trabajo. Cailu ha sido pionera en implantar un modelo que nos llena de orgullo.


-¿Por qué creó Cailu? ¿Qué ha supuesto para usted?
-Es mi vida. Me moriré luchando por Cailu. Cuando empezamos, éramos unas locas. Hace 15 años hablar de violencia de género era imposible. No te recibían en despachos, te decían que algo habrían hecho esas mujeres... Imposible. Ahora contesto: ¿veis como es posible? Problema social y economía se pueden dar la mano.


-Pero esto no cotiza en Bolsa.
-No, no (ríe). Mira que estamos mal, que tenemos trampas, pero siempre lo digo: la más millonaria del mundo no tiene la sensación de felicidad con la que yo me acuesto todos los días. No saben lo que se pierden los empresarios al no hacer esto.


-¿Cómo se enfrenta todos los días a la amenaza de recortes en el Estado del Bienestar del que disfrutamos?
-Siempre defenderé el empleo de calidad, tiene que ser una constante, no se puede ni dudar. Yo no entiendo un contrato que no sea indefinido. Una mujer que te viene ya discapacitada por violencia, que lo que quiere es empezar su vida con normalidad, ¡no la puedes tener en temporalidad! Eso es tenerla agonizando.


-El soniquete de reformas laborales no le suena entonces nada bien.

-A mí me suena bien siempre y cuando las reformas defiendan los derechos de los trabajadores. Todos los derechos. Lo que no me suena bien es que se hagan reformas sin tocar a los altos cargos y sin tocar sueldos vergonzosos para la situación que estamos viviendo.


-Lo que no ha visto cumplido es su sueño de que no le hagan entrevistas porque eso sería sinónimo de que proyectos como el suyo no son necesarios.

-¡Me encantaría! Lo digo con el corazón en la mano. Me moriría tranquila si supiera que ya no hay ninguna mujer que necesite ayuda social por ser víctima de violencia de género.


-Va a ser difícil porque los estudios no son nada esperanzadores. El último hecho entre jóvenes dice que el 80% de las chicas tienen asumido que deben complacer a sus novios.
-El machismo en la mujer existe. No hay que tener miedo a reconocerlo.


-¿Han fracasado las iniciativas de lucha contra esta lacra?

-No, significa que hay mucho por hacer. España tiene una legislación suficiente. La ley integral está removiendo los cimientos de esta sociedad. El maltratador no es alguien aislado, sino tu vecino, tu suegro, tu amigo... Lo que hace falta es muchísima dotación, muchísima educación y muchísima especialización.


-La Ley ha sido muy contestada. ¿Cómo asiste a las críticas desde, por ejemplo, el mundo de la judicatura en las que se dice ya abiertamente que la mujer abusa de esta ley para machacar al hombre?
-La Ley cuando salió fue por unanimidad. Es mejorable pero permítame que le diga que esas críticas demuestran una gran ignorancia. ¿Cuántas ecografías se habrán hecho hoy que no sean necesarias? ¿Cuántos tac? Abusadores de recursos los hay en todos los ámbitos...


-Habrá que combatirlos ¿no?

-Ahí es donde quiero llegar. Hay que mejorar la ley, controlarla, dotarla... Si no se tienen los recursos para controlarla se producen los abusos. Y, sobre todo, condenar fuertemente a la mujer que abusa.


-Pero cuando todas las tijeras apuntan a lo social, ¿teme que se produzca un recorte en todo el ámbito en el que se mueve una fundación como Genus?
-Creo que no porque considero que el Gobierno ahora mismo, si es inteligente, tiene que desviar las tijeras. Ya no estamos hablando de que la ratio de pobreza está en un colectivo en riesgo de exclusión. Estamos en un momento en el que la clase media española está en la ratio de pobreza. Espero que ciertos temas no se toquen.


-¿Qué futuro le augura a Genus?

-Moriremos con las botas puestas. Tengo mucha incertidumbre porque en estos momentos no se ve la luz al final del túnel. Dependemos de las ayudas de la administración al ser entidad colaboradora. Solo pedimos trabajo para darle trabajo a nuestras mujeres. Pero si tú, empresa, te llevas el trabajo a China porque te sale más barato, nosotros nos quedamos sin él. Y esa incertidumbre se lleva muy mal. No puedo más que agradecer a mis trabajadores cómo están comportándose en estos momentos de dificultad. Solo me queda esperar que salgamos de este bache con algún daño pero con justicia.

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