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«Cristo combate el maligno que siembra cizaña entre pueblo y pueblo»

El Papa ha recordado vivamente su reciente viaje a Corea durante el rezo del Ángelus en el Vaticano.

el 23 ago 2014 / 19:32 h.

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papa-corea Por M.J.A. El Papa ha compartido sus impresiones sobre la intensa actividad desarrollada los últimos días en Corea en los que ha celebrado la beatificación de 124 mártires, la Jornada de la Juventud Asiática y una Misa por la paz y la reconciliación en la península dividida. Francisco, que estos días ha sufrido el dolor de la muerte de unos sobrinos suyos en accidente de tráfico calificó el viaje a la península de Corea como «un gran don». El Pontífice destacó la «Iglesia joven y dinámica, fundada en el testimonio de losmártires y animada por el espíritu misionero, en un país donde se encuentran antiguas culturas asiáticas y la perenne novedad del Evangelio». «El significado de este viaje apostólico se puede condensar en tres palabras: memoria, esperanza, testimonio», señaló el Papa, quién destacó que «la República de Corea es un país que ha tenido un notable y rápido desarrollo económico. Sus habitantes son grandes trabajadores, disciplinados, ordenados y deben mantener la fuerza heredada de sus antepasados». El Papa Francisco continuó: «la Iglesia es custodia de la memoria y de la esperanza: es una familia espiritual en la cual los adultos transmiten a los jóvenes la llama de la fe recibida de los ancianos; la memoria de los testigos del pasado se transforma en nuevo testimonio en el presente y esperanza de futuro». Francisco señaló que la beatificación de los 124 mártires y la de la sexta Jornada de la Juventud Asiática se enmarcan en esta perspectiva. «El joven siempre es una persona en búsqueda de algo por lo cual valga la pena vivir, y el mártir da testimonio de algo, es más, de Alguien por el cual vale la pena dar la vida. Esta realidad es el Amor de Dios, que se ha hecho carne en Jesús, el Testigo del Padre. En los dos momentos del viaje dedicados a los jóvenes, el Espíritu del Señor resucitado nos ha llenado de alegría y de esperanza, que los jóvenes llevarán a sus diversos países, ¡y que harán tanto bien!», afirmó. Como ya lo hiciera durante la preparación y desarrollo del viaje, el pontífice se refirió en el Ángelus al papel «primario que tuvieron los laicos ya sea en los albores de la fe como en la obra de evangelización». A los miles de fieles reunidos en Roma, el Papa resumió brevemente la historia de la evangelización coreana. «En aquella tierra, de hecho, la comunidad cristiana no fue fundada por misioneros sino por un grupo de jóvenes coreanos de la segunda mitad del 1.700, los cuales quedaron fascinados por algunos textos cristianos, los estudiaron a fondo y los eligieron como regla de vida. Uno de ellos fue enviado a Pekín para recibir el Bautismo y luego este laico bautizó a los compañeros. De aquel primer núcleo se desarrolló una gran comunidad, que desde el comienzo y por cerca de un siglo sufrió violentas persecuciones, con miles de mártires. Por lo tanto, la Iglesia en Corea está fundada sobre la fe, sobre el compromisomisionero y sobre elmartirio de los fieles laicos. (…) en la historia de la fe en Corea se ve como Cristo no anula las culturas, no suprime el camino de los pueblos que a través de los siglos y los milenios buscan la verdad y practican el amor por Dios y el prójimo. Cristo no abroga lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, lo lleva a cumplimiento. En cambio, lo que Cristo combate y derrota es el maligno, que siembra cizaña entre hombre y hombre, entre pueblo y pueblo; que genera exclusión a causa de la idolatría del dinero: que siembra el veneno de la nada en los corazones de los jóvenes. Esto sí, Jesucristo lo ha combatido y lo ha vencido con su Sacrificio de amor. Y si nos quedamos con Él, en su amor, también nosotros como los mártires, podemos vivir y dar testimonio de su victoria», relató. Durante este recuerdo, el Papa no olvidó la reconciliación de las dos Coreas por cuya unión celebró la última misa en tierra coreana. «Hemos rezado y también ahora rezamos para que todos los hijos de la tierra coreana, que sufren las consecuencias de guerras y divisiones, puedan cumplir un camino de fraternidad y de reconciliación.» «ESTOY DISPUESTO A IR A IRAK». La conversación del Papa con los periodistas en el avión de regreso a Roma es siempre uno de los momentos más esperados en los viajes papales. Irak, sus impresiones del reciente viaje o el próximo Sínodo de la Familia fueron algunos de los temas por los que los diferentes profesionales de los medios preguntaron al Papa Francisco. Ante la cuestión por el estado en Irak y el Papa destacó que está «dispuesto a ir, pero en este momento no es lo mejor para hacer». Francisco puntualizó que «es lícito frenar al agresor injusto», frenar, «no digo bombardear», aclara, y por lo tanto «evaluar los medios con los cuales hacerlo. Detener al agresor es justo y lícito. Pero tenemos que tener memoria de todas las veces que con esta excusa de detener al agresor las potencias se han apropiado de los pueblos y han hecho ¡una verdadera guerra de conquista! Una sola nación no puede juzgar cómo se detiene esto, cómo se detiene a un agresor injusto». Preguntado también sobre su encuentro con Abbás y Peres el pasado 8 de junio en el Vaticano y si pensaba que había sido un fracaso a la luz de los actuales acontecimientos, el Papa destacó que aquella iniciativa «nacida de hombres que creen en Dios», «no ha sido un fracaso absoluto porque sin oración no hay negociación ni diálogo explicó–, ha sido un paso fundamental en cuanto a la actitud humana ». «Creo que la puerta fue abierta: ahora el humo de las bombas, de las guerras no dejan ver la puerta, pero la puerta ha quedado abierta desde aquel momento. Yo creo en Dios y creo que el Señor mira aquella puerta y a cuantos rezan y a cuantos piden que Él nos ayude», sostuvo. El Papa recordó también el testimonio conocido en Corea de las mujeres ancianas o «mujeres de confort» que sobrevivieron a la deportación en la II Guerra mundial, donde fueron humilladas y sufrieron constantes abusos. El Papa manifestó que en ellas había visto el dolor de todo el pueblo coreano, dividido, humillado, invadido y sin embargo fuerte en su dignidad. Durante estemismo viaje el Papa confirmó que había recibido la invitación del Episcopado español y la Realeza para visitar España con motivo del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Ávila y confirmó su viaje a Filadelfia en 2015 para el Encuentro Mundial de las Familias. Con respecto a la relación con Benedicto XVI, otra de las cuestiones abordadas, el Papa destacó que entre él y el papa emérito existe un «intercambio continuo de opiniones ». La elección de Benedicto XVI «abre una puerta», afirmó Francisco, una «puerta que es institucional, no excepcional». «Porque nuestra vida se alarga y a una cierta edad no está la capacidad de gobernar bien, porque el cuerpo se cansa… la salud quizá es buena pero no hay capacidad para llevar adelante los problemas de un gobierno como el de la Iglesia», concluyó.  

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