Cofradías

Crónica de una tarde anunciada

Las previsiones meteorológicas no fallaron: el Jueves Santo se quedó sin cofradías por la alerta amarilla

el 21 abr 2011 / 19:29 h.

No se pudo hacer nada por salvar el Jueves Santo. Las predicciones meteorológicas fueron absolutamente certeras. Los intentos, sobre todo de la hermandad de Monte-Sión, resultaron vanos ante la contundencia de la lluvia que tuvo a Sevilla en alerta amarilla hasta la medianoche. Los sevillanos aceptaron con resignación la decisión de no salir de todas las cofradías, tal como se preveía, y se echaron a la calle para visitar los templos, ver los pasos de las hermandades que salían por la tarde y las de la Madrugá, y, como manda la tradición, rezar ante los monumentos tras la celebración de los oficios.

Los rayos de sol de las primeras horas del día fueron un espejismo que pronto se disipó. La jornada entró en agua a media mañana. Las colas en los templos se sucedieron. La del Salvador se perdía por la calle Cuna, la de la Anunciación, cruzaba la calle Laraña y empezaba en la esquina del teatro Álvarez Quintero con Arguijo. Incluso en el templo de Los Gitanos se extendía hasta la puerta que da a la Ronda Histórica por los Jardines del Valle.

La mayoría de los hermanos mayores admitieron que la decisión fue fácil. Las predicciones eran claras. "Es la tercera vez que nos ocurre esto en los últimos cuatro años, pero esta vez estaba mucho más claro, aunque siempre se tiene la esperanza", admitía Antonio Perianes, hermano mayor de Las Cigarreras. Y los hermanos, aunque acudieron a los templos vestidos de nazarenos, aceptaron las decisiones con serenidad, si bien no pudieron evitar las lágrimas.

La primera en tomar la decisión fue Los Negritos. No pudieron salir a la calle, pero en el interior de la capilla de los Ángeles se sucedieron las saetas, a partir de la de Paqui Gómez. Un monte de frecsias malvas adornaba el paso caoba del Cristo de la Fundación. El original exorno con el que Javier Grado sorprende cada año en Los Negritos se completaba con minicalas moradas oscuras en las jarras de las esquinas. El palio de la Virgen de los Ángeles iba adornado con un friso de minicalas y varas verdes con florecitas blancas, en las jarras.

Por la permuta en el orden del día entre La Exaltación y Monte-Sión, le tocaba decidir a la hermandad de la calle Feria. Un parte meteorológico esperanzador animó a la junta de oficiales a postergar la decisión hasta las 17.30 horas, aprovechando que ya se conocía que Las Cigarreras no haría su estación de penitencia y dispondrían de una hora más para iniciar su tránsito por la carrera oficial. Finalmente, consciente de que esa leve mejoría sólo les permitiría llegar hasta la Catedral de Sevilla, pero no regresar a casa, el hermano mayor, Rafael Buzón, comunicó a los hermanos que no saldrían.

SIN ESTRENOS. La lluvia impidió, por tanto, conocer el resultado de los cambios acordados entre los hermanos mayores de la jornada con la intención de solucionar los parones que se producían en el entorno del Salvador. El hermano mayor de La Exaltación, José Manuel Marcos, mostró inmediatamente la disponibilidad de su cofradía para mantener este compromiso de cara al año que viene. El de Monte-Sión, en cambio, recordó que esto se firmó sólo para este Jueves Santo y que habrá que estudiar la propuesta detenidamente a lo largo del año. No en vano, un grupo de hermanos ha recurrido este acuerdo en el Palacio Arzobispal e incluso en el Consejo Pontificio para los Laicos del Vaticano.

Los otros dos estrenos de la jornada, las nazarenas de la Quinta Angustia, y la música de la Oliva de Salteras tras el palio de la Virgen de la Merced, de Pasión, quedaron pendientes para el 5 de abril de 2012, próximo Jueves Santo. La hermandad del Valle, que retrasó su decisión media hora, fue la última en anunciar que no harían su estación de penitencia en la Catedral de Sevilla.

En vista de este negro panorama, la mayoría de los sevillanos optaron por repetir las colas de la mañana ante los templos para ver los pasos montados, que abrieron sus puertas hasta bien entrada la noche.

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