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Crónica del Pleno: La madrastra, la olvidada y los malos estudiantes

el 27 sep 2013 / 21:16 h.

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Un cuento donde la madrastra Junta de Andalucía castiga una y otra vez a su hijastro, Juan Ignacio Zoido, al que le priva de todos los privilegios para que prospere su reino llamado Sevilla. El Pleno sirvió para que el concejal de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, se desmelenara con el término madrastra, y defendiendo que el PP, como hijastro, estaba siendo maltratado, cuando antes sus hijos (PSOE e IU)  eran los niños mimados. Un cuento que para Juan Espadas, era más “el de la buena pipa” y que lo justificaba a “problemas de autoestima” de Zoido. Ojo, hasta llegó a  ofrecer un diván, o mejor dicho, mandó directamente al psicólogo. Y es que el inicio del curso escolar comenzó áspero. Dos meses de energía contenida –el último Pleno fue en julio– es mucho tiempo para un concejal, y más de uno soltó dardos como si fuese la campaña electoral de 2015. Mentirosos y alarmistas fue lo mínimo que se despachó en el salón Colón. Tal crispación llegó al punto de que,  incluso respaldando una moción como hizo el PSOE sobre la Zona Franca, recibió lo que no hay en los escritos de parte del popular Juan Bueno, que no le conocen por ser caritativo en la crítica. “Menos mal que le apoya, que si no la que le da es buena”, bromeó Antonio Rodrigo Torrijos (IU), que también las tuvo con Bueno por su reciente imputación por la Fundación Sevilla._Sin embargo, la crítica más extendida, tal vez por eso de la vuelta al cole, fue reprochar a  los concejales ser malos estudiantes: que  si no leen papeles, que si critican por criticar,... Total, un debate de patio de colegio. Con tanta refriega, aparecen los lapsus. Ya iban por las mociones cuando el socialista Joaquín Díaz, con más trienios que nadie en eso de ser edil, frenó las hostilidades para tirar de las orejas al PP por su falta de delicadeza y no valorar el punto que aprobaba la rotulación de una glorieta para la alcaldesa Soledad Becerril. La bancada popular entonó un tímido mea culpa... y a seguir la batalla.

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